Fue lo que yo misma me pregunté…
Escuché muchas veces, como seguro también vos ya lo escuchaste, que la edad de espíritu es diferente a la del cuerpo, pues debe ser así, porque ya alcanzando los 30, siento que mi espíritu aun mantiene sueños que traigo desde niña, como: ver el cielo lleno de pandorgas (o cometas, depende de donde seas) y aviones, en un cielo azul, sueño con poder volar, no en un avión, sino que con mi propio cuerpo :-) …en fin, son algunos sueños de infancia, que, por necios que parezcan, aun hoy permanecen, tal vez, no ya con la fuerza ni la importancia de sus primeros años, pero están ahi, en algún recóndito lugar de mi alma, de mi mente, de mi espíritu, o dondequeira que ellos se alojen.
Recuerdo, con añoranza como una tía mía decía que su mente y su cuerpo luchaban a veces, porque su mente estaba tan nítida y dinámica como en sus años mozos, pero ya su cuerpo no respondía a los estímulos, que si tenía prisa por llegar a un lugar y quería acelerar el paso, sus piernas no respondían de la manera que ella deseaba.
Lo cierto es que dentro de nostros, siempre existirá un joven, una joven, y no se trata de matarlo, o matarla, sino que de aprender a crecer, a envejecer con gracia, sin dejar de soñar. Nuestro fundador, el Monseñor Jonas Abib, afirma que nostros tenemos el carisma de la eterna jovialidad, y mirá que lo dice un sacerdote de 71 años.
Sin embargo, cuando yo le miro a los ojos, aun veo un niño, lleno de sueños y proyectos, veo a alguien lleno de vida, porque la vida viene de Aquel quien la creo y cuanto más cercanos a Él, mas vida transmitimos. Quien está cerca del fuego, se calienta y hasta se puede quemar, así también quien permanece cerca de Dios, o, por lo menos, está en esa lucha por permanecer cerca de Él, no puede más que derrochar vida, ya esté en su lecho de muerte o sea una persona de edad avanzada, porque está cerca de Aquel es Vida, y vida de verdad!
Por eso, “Joven”, porque entiendo que joven no es sólo aquel de unas pocas décadas de edad, sino que aquel que hace que estas, sean muchas o pocas, valgan la pena, y para bien. “Hoy”, porque el ayer ya pasó, el futuro no existe, sólo tengo el hoy para hacer valer la pena mi “jovialidad”, para dar sentido al don de la vida.
Es así que, con este blog, queiro celebrar contigo la vida y, principalmente, a su Autor, pues, aun con sus tribulaciones, pruebas, luchas, es una sola y es hermosa. Celebrémosla!

Monseñor Jonas Abib, fundador de la Comunidad Canción Nueva