U.T.I del alma
Roy, es el sobrenombre de un primo mío. Su vida es un milagro, pues cuando tenía apenas 18 años, tuvo un accidente automovilístico que pudo haber acabado con su corta vida. Hoy, después de más o menos 8 años, él está vivo, con una mínima dificultad para caminar, pero con más vida que nunca.
Ya ha contado su historia varias veces; habla del amor y la misericordia de Dios en su vida, de cómo él siente que Dios le ha dado una segunda oportunidad, pues, según él, de la forma en que estaba viviendo, con seguridad no iba para el cielo.
Es así que Roy fue viendo como, literalmente, volvió a la vida. Ya los médicos le daban por muerto, llegó hasta la morgue después del accidente!! Él permaneció unos meses en la UTI (Unidad de Terapia Intensiva) casi si esperanzas de vida. Pero Dios tenía otro plan de amor para él.
Recordando a Roy, me reveo a mi misma en medio de este ambiente tan propicio de Semana Santa, y pienso: ¿En qué será que estoy muriendo?, o, ¿A qué será que debo dar muerte?, ¿Será que alguna área de mi vida está en la UTI?. Si el Señor me llamase a su gloria o, glorioso y definitivo, volviese hoy, cómo me encontraría?
El Señor nos quiere vivos, pues, no nos ha creado para morir, esa es una simple consecuencia del pecado original. Si hemos de vivir, ¿Por qué vivir atados a algo que es pasajero?. ¿Por qué contentarnos con poco?. ¿Por qué ese empeño, necio de vivir en la mediocridad?
No nos contentemos con un poco de vida, no merecemos poco, porque somos hijos de Dios que es todo! No vivamos más como esclavos de las cosas de este mundo!
Yo te propongo, humildemente, que hagas la experiencia de visitar a Jesús Eucaristía esta semana, con lápiz y papel, que le invoques al Espíritu Santo para que te ayude a preguntar a Jesús, cuales son las cosas que necesitan morir en vos. Hacé una listita, si amerita. Yo lo hice y me ha dado una instrucción para esta semana. Esta lista la voy a quemar con el fuego del cirio pascual en la Misa de resurrección, con la gracia de Dios. Tengo la firme convicción de que, con mi determinación y la gracia divina, he de de resucitar para ser una nueva mujer en la mañana de pascua. Así lo quiero, y sé que Dios lo quiere mucho mas que yo, por eso me he de esmerar.
Son muchas las cosas que deben morir en mi: la autosuficiencia, el orgullo, la vanidad.Otras están en la UTI de mi alma, aquellas virudes que Dios me dio y que parecen estar agonizando porque no las uso o no las practico más: la bondad, la paciencia, la sencillez…en fin…sé que es un proceso, pero poder ver, a la luz de Jesús, lo que debe morir, y/o resucitar, ya es un gran inicio.
¿Vamos a luchar juntos para dar muerte a lo viejo, para que todo se haga nuevo en nosotros? (Rm 6, 5-7)
Contame tu experiencia después.
