Coloquios I: “El cuerpo”
Jesús siempre habla a su adorador, pero sólo a veces este está atento. He aqui una nueva categoría para vos, dentro del blog, consiste en la transcripción de aquellos coloquios que el alma “atenta” dejó registrados para nutrir a otras. Que les des buen provecho…ah, y si tenés un “coloquio” que compartir, enviámelo, aqui te espero.
“Cuando ya sentía que el alma iba a salirse de mi cuerpo, lloraba de tanto placer durante la adoración personal. Miraba a Jesús con la tenue luz de la capilla en la que me encontraba, a solas. De repente, sentí como si mi cuerpo estuviese sujetando a mi alma…no sé cómo describirlo; era como un placer en mi interior, no en mi cuerpo. Tal vez, el instinto, me decía que es algo similar a lo que se siente sólo en la intimidad de dos seres que se aman…yo no lo sé… sólo sé que este momento estaba elevando mi alma hacia un nivel antes desconocido.
Estaba de rodillas, con la cabeza casi tocando el suelo, abrazada fuertemente a mi propio cuerpo ante el cuerpo glorioso de Jesús expuesto, era como si fuese a volar, y esta fuerza con la que me sujetaba a mí misma, era la que me aseguraba que lo que me encontraba viviendo era real.
Podría describirlo así, como que un hormigueo del alma, tenía el alma herizada de amor!! Ya en ese momento no me encontraba más a solas en la capilla, una hermana había entrado. Aun así, esta experiencia sobrenatural me embargaba y no quería obstaculizarla. Jesús me llenaba de su gloria, me circundaba su santidad, su belleza y pureza y sumergía mi alma en ellas.
Estaba así, cuando le pedí que me diera la gracia de amarlo más y más y más y más…en ese momento tuve una visión de Él, en el sepulcro, todo lleno de heridas, el cuerpo carmesí, toda una sola herida, carne pura, yacía en su lecho de piedra. Entonces yo comencé a besar su cuerpo, a abrazarlo, como intentando lavar sus heridas con mis lágrimas. Fue entoces que su dulce y firme voz trajo luz a esta visión y me dijo:

“Sólo asi es que vas a conseguir aumentar tu amor por mí, sólo abrazando mi cuerpo. Sólo así tu amor por mi crecerá”
En ese mismo instante comprendí que Jesús se refería a su cuerpo místico, la Iglesia, mis hermanos. Debía abrazar la Iglesia.Salí de su presencia en el Sagrario para abrazar su presencia en mis hermanos. Espero poder abrazar este cuerpo de la misma forma que lo abracé en el sepulcro, aun con llagas y heridas, abrazar, sólo abrazar y ser canal de sanación y consuelo para este cuerpo tan herido.
Oh, Señor, dame esta gracia! Maranathá!”