Cuántas personas que nos encontramos por las calles se perciben desorientadas, caminando sin un destino donde llegar, sin un sentido de vida, sin saber quienes realmente ellas son.

“No hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y nosotros por Él” (1 Co 8, 6)

En este simple versículo, se resume todo el sentido de nuestra vida: de quien procedemos, para quien somos y por quien somos. Aquí está el sentido de nuestra vida, el rumbo y camino a seguir.

El verbo SER nos ayuda a entender mejor esto:

SOY en Dios y SOY para Dios. Sin Dios, yo no soy y soy para todos menos para Él.

Solo sabiendo de dónde procemos sabremos hacia donde ir y cuál es el sentido de nuestras vida.
Si no tenemos a Dios, aún viviendo, no conseguiremos “existir” ni ‘ser’ en plenitud.

Entonces, ahora que sabemos de quien precedemos, para quien somos y por quien somos, vayamos hacia Dios, seamos en Él y para Él.

Dios te bendice!

Daniel Galaz
Comunidad Canción Nueva

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