Nadie puede ser esclavo de sí mismo

La sexualidad no es una parte aislada del ser humano, esta abarca lo síquico, corpóreo, afectivo y sexual de nuestro ser. Cuando se piensa en la sexualidad se recuerda al hombre en toda su integridad.

Por eso, cuando nos referimos a la sexualidad humana, el hombre es alcanzado en todos los niveles: genital, afectivo, síquico, espiritual. Porque la sexualidad es un componente fundamental de la personalidad humana. Integra al hombre con su Creador. Esta integridad está herida hoy en día, pues el ser humano está perdiendo la referencia,  lo que debía estar integrado se ha dividido y ha caído sólo en un aspecto: la genitalidad.

Sexualidad no es sólo genitalidad, va mucho más allá. Pero hoy el hombre sólo ha vivido y caído en la práctica equivocada de la genitalidad. Está viviendo una crisis de identidad sexual. No hay más una definición de personalidad; busca asumir otra, que  no es la que le fue dada por el Creador.

“Se hace necesario una constante y vigilante atención para evitar toda forma de reduccionismo o banalización de la sexualidad. Es, por ejemplo, más amplia que la genitalidad como elemento aislado. En primer lugar está la persona humana en su integridad. Esta no puede ser reducida a la condición de objeto, ni de simple placer, ni de consumo, ni de propiedad, ni de descarte. No puede ser/estar desvinculada de la comunidad, en la que crece tejiendo lazos de solidaridad y de compromiso, condición de humanización y de sociabilización” (Frey Nilo Agostini- Sexualidad humana).

Con todo esto, el ser humano de hoy tiene marcas profundas en su sexualidad en todos los niveles de su vida. Estamos viviendo en una sociedad enferma, donde lo que cuenta es sólo el sexo, lo genital, vivido de cualquier manera. Miremos nuestra vida, ¿qué es lo que nos ha llevado a la muerte espiritual y física? Es un mundo pornográfico, donde lo que cuenta es el sexo en muchos lugares de la sociedad.

¿Cuándo vamos a despertarnos y ver que todo esto nos ha herido profundamente, con marcas  que estamos cargando hace tanto tiempo?

El hombre no fue ni es llamado a ser instrumentalizado por su órgano genital, ni a volverse objeto de los deseos de los demás, sino que está llamado a la vida en plenitud, que solamente el Señor puede dar. Nadie puede ser esclavo de sí mismo, principalmente del sexo.

Vivimos una pasividad con las cosas que están sucediendo, que creemos que todo es normal y que todo está bien. Mientras tanto, estamos deformándonos física, espiritual y sicológicamente. No sabemos más quienes somos, perdimos nuestra referencia, nuestra identidad de hijo (a) de Dios, de hombre, de mujer. Queremos vivir una cosa que está fuera de nuestra naturaleza, de lo que Dios creó para nosotros. (Gn1, 27)

Padre Reinaldo Cazumbá
Comunidad Canción Nueva

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