¡Vive tu vida cotidiana con Dios!

Hoy en día vivimos un fenómeno que se ha ido acrecentando con el tiempo. Los asombrosos avances científicos y tecnológicos han hecho que perdamos nuestra capacidad de ver lo extraordinario en lo cotidiano. Estamos tan encandilados con nuestros logros, que difícilmente vemos el paso de Dios en lo pequeño y cotidiano de nuestra vida diaria.

Y menos ponemos atención a los grandes logros de Dios en nuestras vidas. En cambio, lo vamos dejando cada vez más al margen de lo que vivimos día a día y poco nos sorprendemos de su acción amorosa. El espacio que le dejamos a nuestro Padre Dios muchas veces queda reducido al fin de semana, al tiempo que dure la eucaristía, al momento del apostolado, a la reunión comunitaria o incluso al espacio físico sagrado del templo. ¡Por supuesto que Dios está en ello!…pero ¿sólo en aquellos espacios? La respuesta parece ya sabida: “no, Dios está en todo momento y en todas partes”. Entonces, si sabemos esta respuesta ¿por qué sigo viviendo el resto de la semana como si Dios no estuviera presente?

Si me propongo vivir el PHN, luchando en mi vida diaria contra el pecado, entonces tengo que aprender a reconocer a Dios en ella, aprender a dejarme sorprender por su presencia y sus prodigios cotidianos. ¿No es acaso vivir un pedacito de cielo, mirar la sonrisa de tu hijo o de esa persona que tanto quieres? o ¿no es acaso Dios presente, el que te da paz en el corazón cuando sabes que tomaste la mejor decisión? Nuestro papá Dios es quien, por su Espíritu Santo, nos da la fuerza para luchar contra el pecado en nuestra vida diaria, en cada minuto de nuestro día.

No pierdas tu conexión íntima con Dios en el día a día. Es fundamental en nuestra lucha estar abiertos a la experiencia cotidiana con Dios, ser receptivo a sus signos y señales, acogerlo y mirar cada situación y decisión con su mirada. No podemos vivir una ruptura entre la vida cotidiana y nuestra vida religiosa –Este pueblo me ofrece tan sólo palabras, y me honra con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí (Is 29, 13)–  A esto se refiere San Ignacio cuando nos dice que debemos ser “contemplativos en la acción”. En nuestra forma de pensar, de actuar, de relacionarnos con los demás, en nuestras decisiones diarias, en todo esforzarnos por ver a Dios para vivir en Dios.

¡¡Pídele esa gracia al Espíritu Santo!!, ¡¡que este don de vivir cada día desde Dios, sea tu fuerza de lucha para librar la batalla contra el pecado todos los días!!

¡¡PHN en la cabeza y en el corazón!!

Esteban Guajardo C.

Familia Canción Nueva Chile.

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