Sabes qué es Cuaresma? En el programa de esta semana, compartiremos sobre este tiempo Litúrgico que la Iglesia está viviendo. Escúchalo! Si tienes problemas con el reproductor, descárgalo en MP3 aquí.

Dios te Bendice!

Daniel Galaz
Comunidad Canción Nueva

Cuando un muchacho está interesado en conocer a una niña hace todo lo posible por saber de ella: cómo se llama, qué hace, dónde vive, etc…No se conforma con que otros le hablen ‘de ella’, sino que Él quiere hablar ‘con ella’. Es así como nace una amistad y un posible noviazgo.

Así mismo sucede con Dios. Él ‘anhela’ tener una intimidad con nosotros. Él quiere hablar, dialogar con nosotros. Y tú, ¿quieres conocer a Dios, saber cómo piensa, cómo actúa? Pues búscalo, conversa con Él, que Él se deja encontrar, sobre todo en esta cuaresma, que es un tiempo ‘especial’ de intimidad cno el Señor. En realidad, Dios siempre está a nuestro lado hablándonos, solo que muchas veces no nos percatamos de eso.

Dios hace todo lo posible para hablar con nosotros: a través de los acontecimientos, o de un amigo, o de nuestros familiares, de un sacerdote, por medio de la Sagrada Escritura. Él nunca nos abandona, tanto así que Él se quedó en medio de nosotros en su Palabra.

Es su Palabra quien nos transforma, nos fecunda, nos llena de esperanza. ¿A cuántas personas que han estado por tristezas o tribulaciones, la Palabra le devuelve la alegría y la fortalece para enfrentar las diversas situaciones de la vida?

Cuando Dios hizo la creación, “Él dijo: ‘haya luz’ y hubo luz” (Gn 1, 3); dijo también: ‘hagámos al ser humano’ (Gn 1, 26) y creó al ser humano. De su boca salió aliento de vida, y el hombre fue un ser viviente (Gn 2, 7). Es decir, de la boca de Dios sale vida. Es por eso que la Palabra tiene fuerzas para transformar nuestras vidas.

Y lo más lindo es la promesa que sigue: La Palabra que sale de su boca no volverá a Él vacía, sin producir frutos (Cf. Is 55, 11). Es Dios quien promete eso! Él produce en nosotors los efectos que Él desea.

En cuaresma, acerquémonos cada vez más a Dios por medio de su Palabra. Es Él quien nos convierte y realiza en nosotros su obra.

Daniel Galaz
Comunidad Canción Nueva

Si en una encuesta mundial preguntaran ¿”Quieres ser feliz?”, es muy probable de que el 100% de los encuestados responderían que “sí”.

Pues es lógico que lo que más busca el ser humano es estar bien, vivir en alegría, no pasar hambre, ni que su país esté en guerra. Y eso es bueno, pues Dios puso en nuestro corazón un ardiente deseo de alcanzar la felicidad. Y cuando Dios nos creó, Él vio que todo estaba muy bien (Gn 1, 31).

Es el propio Dios quien, en primer lugar, quiere que nosotros seamos felices. Si Él es toda bondad, cómo podría salir un deseo negativo de Él hacia nosotros, que somos sus hijos amados?

Pero para ser realmente felices, debemos satisfacer ese deseo que Dios colocó en nuestro corazón. Y de qué manera podremos ser realmente felices, te preguntarás. La palabra nos responde: “Dios pone delante de nosotros la vida y el bien, la muerte y el mal” (Cf. Dt 30, 15).

Tranquilo, no es que Dios ponga delante de ti esos dos caminos y te deje solo sin darte más pistas ni indiacaciones. “Si escuchas los mandamientos de tu Dios, amándolo, siguiendo sus caminos y guardando sus mandamientos, preceptos y normas, vivirás y te multiplicarás. Escoge la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Cf. Dt 30, 16a.19b)

Nadie bebe un líquido de una botella que diga ‘veneno’. Dios no te va a decir que escojas el camino que lleve a la muerte. ¿Percibes cuánto amor Dios tiene, al decirte que escojas la vida? El mundo jamás te dará lo que Dios te dará, al contrario, te dará la muerte y el mal.

En este tiempo de Cuaresma, amemos a Dios, escuchemos su voz, estemos en comunión con Él. En ello estará nuestra vida así como la prolongación de nuestros días. Solo asi, podremos ser felices, a pesar de las dificultades propias de la vida (Cf. Dt 30, 20)

Dios te bendice

Daniel Galaz
Comunidad Canción Nueva

Te invitamos a escuchar “Déjate Amar”. En esta oportunidad, reflexionaremos sobre ‘La Familia’.

Dios te bendice!

Daniel Galaz
Comunidad Canción Nueva

Basta encender la TV o ver alguna película para darse cuenta de que solo los ‘rostros y cuerpos lindos’ tienen cabida dentro de la pantalla. También, los grandes intelectuales, con muchos títulos encima, son aquellos que toman los mejores lugares en alguna empresa o en los gobiernos.

Muy pocos consideran a quienes no tiene experiencia ni, aunque parezca contradictorio, a los más ancianos, pues ellos ya no sirven a la sociedad.

Muchas veces, en nuestra Iglesia y grupos de oración, aquellos que cantan, predican o evangelizan son considerados como ‘tocados’ por Dios. Y nos viene un sentimiento de que solo quienes tienen dones y carismas ‘más visibles’ son los ‘elegidos’, o ‘necesariamente’ llamados a alguna vocación consagrada en la Iglesia.

Pero los criterios de Dios no son los mismos criterios que los hombres.

“Él nos llama a cada uno por lo que somos, no por lo que hacemos o podamos llegar a hacer”

Si el Señor nos ha llamado a su Iglesia, o a ser servidor, o a una posible vocación, no es por nuestro intelecto, o virtudes. No es porque cantas o predicas bien. Es simplemente por su amor y misericordia que Él ha fijado sus ojos en nosotros. Siendo indignos de su llamado, Él nos dignifica, nos llama “sus hijos”.

No es porque realizamos cosas que Él llamó, sino por que Él se decidió a amarnos y escogernos.

Moisés, es llamado a liberar el pueblo de Egipto pese a ser tartamudo. Samuel, siendo niño, es llamado por Dios. David, siendo el más joven, fue escogido entre sus hermanos. La Iglesia, pudiendo escoger a algún santo como como patrón de los sacerdotes, por ejemplo, a San Agustín, escogió al Santo Cura de Ars, no por ser un gran intelectual, sino por su corazón. Él, incluso, fue ordenado sacerdote porque sabía rezar el rosario.

Esto no quiere decir que la Iglesia debe ser una asamblea de ignorantes. Necesitamos profesionales, pero no es eso lo que nos hace ‘escogibles por Dios’, sino, su infinita misericordia.

Seamos una Iglesia según el corazón de Dios, que no se presenta ante Él por sus títulos, sino por la “Teología del Arrodillarse”, una Iglesia que se reconoce pequeña y que postra su corazón delante de Dios.