Se llama Aldo Trento y su denuncia de cierto periodismo ha sido publicada en Il Foglio bajo un título que no deja lugar a dudas: Contra los que escupen a los sacerdotes.

“Cada día hago frente a situaciones terribles e indescriptibles. A menudo ni siquiera puedo leer los informes de los trabajadores sociales, tan terribles son los actos de violencia sexual sufrida por mis niños.”
Es un sacerdote italiano que desarrolla su labor en Paraguay. Desde allí, contempla con horror lo que está

Padre Aldo, con uno de los niñitos y de los ancianos de la clínica que él ha abierto

Padre Aldo, con uno de los niñitos y de los ancianos de la clínica que él ha abierto

sucediendo estos días y no duda en alzar su voz, firme y sin complejos, frente a la voracidad mediática que los que “viven de comer el excremento de poder”.
“La pedofilia parece interesarle más a algunos periodistas y a sus fantasías y alucinaciones que al público: porque me he encontrado a miles de personas, sobre todo jóvenes, y ninguno me ha hecho una pregunta sobre este asunto. Lo que significa que si bien existe este flagelo en el mundo y ha afectado también a la Iglesia, recibiendo la dura, clara y fuerte condena del Santo Padre, aún estamos lejos de aquel fenómeno de masas, como si todos los sacerdotes fuesen pedófilos, como quieren hacernos creer.

Hace 40 años que soy sacerdote, he estado en diversas partes del mundo, he vivido en orfanatos, escuelas, internados para niños, y nunca he visto a un colega culpable de este delito. No solo eso, sino que he vivido con sacerdotes y religiosos que han dado la vida para que estos pequeños también la tengan.
Actualmente vivo en Paraguay. Mi misión abarca todo lo humano en su pobreza, esa humanidad arrojada a la basura desde el sensacionalismo de los medios de comunicación. Durante 20 años he compartido mi vida con prostitutas, homosexuales, travestis, enfermos de SIDA, en las calles, en basureros, en las favelas. Me los he llevado a casa, donde la divina Providencia ha puesto en marcha un hospital. Y en esta ‘antesala del Paraíso’, como lo llaman ellos, los acompaño al Paraíso. Han vivido como perros y mueren como príncipes.

Cerca de la clínica, también la Providencia ha creado dos ‘casas de Belén’, para conmemorar el lugar de nacimiento de Jesús, que acogen a 32 niñas, muchas de ellas violadas por el padrastro o el compañero ocasional de la madre.
Cada día hago frente a situaciones terribles e indescriptibles. A menudo ni siquiera puedo leer los informes de los trabajadores sociales, tan terribles son los actos de violencia sexual sufrida por mis niños. Sin embargo, después de unos meses con nosotros, respiran un aire diferente, ese aire que sólo produce el

Padre Aldo Trento y el Papa Benedicto XVI

Padre Aldo Trento y el Papa Benedicto XVI

hecho cristiano y nuestro amor, el de los sacerdotes, contra los que los monstruos del periodismo despotrican. Pablo Neruda tenía razón cuando definió a algunos periodistas ‘que viven de comer el excremento de poder’.

Mi corazón de cura, mientras da la vida por estos inocentes, no puede dejar de darla también, como Jesús, incluso por aquellos de quienes El dijo: ‘Al que escandalice a uno de estos pequeños, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino y le hundan en el mar’.
¿No se preguntan qué sería de este mundo sin este puerto de esperanza segura para todo hombre, incluidos ustedes que en estos días como cuervos feroces se divierten sádicamente escupiendo sobre su Casto Rostro? Vengan al tercer mundo para entender qué quiere decir que miles de sacerdotes y hermanas mueran dando su vida por los niños.

Un día, cuando la vida les pida que le des razón de lo que han hecho, esta Iglesia, esta madre sobre la que han aprendido a escupir, los acogerá, los abrazara, los perdonará. Esta madre, que desde hace 2000 años es escupida, ofendida y acusada, desde hace 2000 años les dice a todos los que lo piden: ‘Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’.
Esta madre, que juzga y condena el pecado e increpa al pecador culpable de algunos horrendos delitos, como la pedofilia, no cierra ni cerrará jamás las puertas de su misericordia a nadie.

No perdamos el tiempo ante los delirios de algunos periodistas que usan ciertos execrables casos de pedofilia para atacar el Acontecimiento cristiano, para poner en discusión la perla del celibato, y miremos a los miles de personas, jóvenes en particular, que buscan, creen y preguntan a la Iglesia el por qué, el sentido

Padre Aldo y uno de los niños de la clínica

Padre Aldo y uno de los niños de la clínica

último de la vida y que ven en Ella la única respuesta.

Personalmente, estoy más preocupado por la falta de santidad en muchos de nosotros, los sacerdotes, que por otras cosas, por graves y perjudiciales que sean. Me preocupa más una iglesia que se avergüenza de Cristo, en lugar de predicarlo desde los tejados. Me preocupa más no encontrar a los sacerdotes en el confesionario, y que el pecador viva el tormento de su pecado sin encontrar un confesor que le absuelva. A las acusaciones difamatorias en los últimos días urge responder con la santidad de nuestra vida y con una entrega total a Cristo y a los necesitados.
La pedofilia debe responderse como el Papa enseña. Sólo anunciando a Cristo se sale de este estercolero horrible, porque sólo Cristo salva al hombre completo. Si Cristo no es el corazón de la vida, entonces cualquier perversión es posible. La única defensa que tenemos son nuestros ojos enamorados de Cristo. El dolor es enorme, pero la seguridad, granítica: ‘Yo he vencido al mundo’ es infinitamente superior.”

El Padre Aldo Trento es muy conocido en Paraguay, donde su labor goza de un gran prestigio. Don Aldo pertenece a una generación que, durante su juventud, se sintió atraída por el radicalismo izquierdista, hijo de los 60.

En el último Meeting de Rimini ofreció su testimonio:

“A los sesenta y dos años soy un hombre contento, entrando en un cumplimiento que me hace mirar la muerte con serenidad. He acompañado a morir a más de quinientas personas en cuatro años. Todas han muerto con una sonrisa en los labios. Me he convertido en padre de decenas de niños que no tienen a nadie y me llaman papá: «Papá, ¿cuándo vuelves?, ¿por qué te vas?». Los acuesto por la noche, los levanto por la mañana y los acompaño al colegio. En Paraguay hay hoy un gobierno socialista, cuyo vicepresidente, aun conociendo la guerra que hemos dado para que no saliera vencedor este gobierno, me ha preguntado: «Padre, ¿puedo venir los lunes a las seis a rezar laudes contigo?».”

Fuente: hazteoir.org

Te invitamos a escuchar el Evangelio de este domingo 21 y un breve comentario. El texto bíblico se encuentra en Jn 8, 1-11, y corresponde a la “Pecadora Adúltera”

Dios te bendiga!

Santidad. Uf! Parece una palabra hermana de la palabra utopía, más aún en este tiempo contemporáneo que estamos viviendo. Claro, dependiendo del concepto que tengas de santidad, puede ser una utopía. Si crees que ser santo es estar libre de todo pecado, en parte, te equivocas, pues solo Dios, Jesús y María Santísima son libre de todo pecado.

Sin embargo, en nuestra Iglesia hay muchos santos, algunos de altares, y otros miles desconocidos: la señora Juanita, que cuida de su hijo postrado ya hace 12 años en cama; Luchito, el campesino, que trabaja la tierra, alaba a Dios por la creación y con su trabajo sustenta a sus ocho hijos y a su señora; Marcela, profesora de niños con Síndrome de Down, ella es muy paciente y dedicada. Así como ellos, todos podemos alcanzar la santidad. Pero para eso, debemos luchar, luchar, luchar, perseverar, perseverar, perseverar.

Sin duda, caeremos, perderemos la paciencia, tendremos la tentación de desistir, sobre todo cuando nos ponemos como meta erradicar tal o cual defecto o pecado de nuestra vida, y vemos que un día, dos días, vencemos…pero después, caemos, pecamos. Te lo aseguro: es muy probable que mueras con ese defecto, o pecado. Con esto que digo, no es para desanimarte, al contrario, es para decirte: lucha! Esta vida, es para luchar. Ya vendrá la vida eterna, donde seremos felices, no existirá el pecado, no lucharemos más, sino que viviremos para alabar eternamente a Dios.

Dios no nos te condena, Él conoce nuestras debilidades y limitaciones. Somos así. Pero cuidado, tampoco es para acomodarnos…es para tener paciencia en esta lucha. Es la frase que oramos en el Salve: “Suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas”. Muchas veces caemos, perdemos la esperanza…pero, levantémonos, sigamos caminando, luchando por la santidad, es sin duda, alcanzar la cima.

Ánimo, no desistas, sigue luchando, mucho menos no desistas de Dios. ¿Te imaginas si Jesús se hubiera bajado de la cruz? El persistió, por amor a ti, hasta la muerte, pues Él sabía que tenía que pasar por eso para Resucitar y salvarnos.

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Dios te bendice!

Daniel Galaz
Comunidad Canción Nueva

¿Ya te imaginaste caminar por las calles de tu barrio o ciudad y toparte con unas personas que están llenas de harapos sucios, cabellos despeinados y gritan “¡impuro, impuro!?

Bien, ahora, si nunca te imaginaste, te invito a que lo hagas, pensá por 5 segunditos cual sería tu reacción, por favor… ¿listo?. Bien, yo, si estuviera cerca me alejaría lo más rápido posible, casi corriendo.

Te cuento que esta era la norma de vida de los pobres hermanos leprosos según nos narra el AT, sí. Mirá aquí: “La persona afectada de lepra llevará la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando: “¡Impuro, impuro!”. Será impuro mientras dure su afección. Por ser impuro, vivirá apartado y su morada estará fuera del campamento.”(Lv 14, 45-46) Lo hacían así para poder alejar a las personas de ellos y evitar así un posible contagio.

¡La propuesta del PHN es exactamente igual pero opuesta!…Sí, así como lo
lees, igual pero opuesta.

Sin importar hasta donde hayamos llegado, se supone que a partir de nuestra lucha contra el pecado, debemos andar por este mundo gritando con nuestra vida:“¡pureza, pureza!” y así atraer a la mayor cantidad de gente posible para Dios.
¿Te das cuenta? Es lo mismo pero lo contrario.

En tu casa, en tu barrio, en tu capilla, en tu lugar de estudio, en tu trabajo, en tu ciudad, en tu país y en ese mismo orden, estás invitado a dejar rastros de tu presencia, donde pasa una persona PHN las cosas no pueden continuar de la misma forma. Debe haber un rastro de paz, de alegría, de una sencilla sonrisa, de “buen olor de Cristo” (2 Cor 2, 15).

¿Sabés por qué el PHN atrae a tantas personas del Brasil y del mundo? Pues porque hay en el ser humano un deseo de heroísmo, y hoy en día, luchar contra todo lo malo que el mundo ofrece es ser prácticamente un héroe. En una sociedad donde ser cristiano está casi convirtiéndose en un crimen penado por ley.decirle NO a las miles de malas opciones diarias que tenemos es realmente un acto de heroísmo, en otras palabras, de SANTIDAD.

Según el diccionario español más importante, heroísmo es : “Esfuerzo eminente de la voluntad hecho con abnegación, que lleva al hombre a realizar actos extraordinarios en servicio de Dios, del prójimo o de la patria.” Entonces puedo afirmar sin dudas de vos y yo somos héroes de la época moderna, pues es un acto de voluntad decir PHN todos los días, y aun heridos, levantarnos y continuar creyendo que es posible ir por este mundo gritando con esta forma de vida: ¡santidad, santidad!, ¡vida, vida!, ¡castidad, castidad! Es una necesidad, el mundo precisa ser atraído por esta fuerza heróica del PHN, los jóvenes quieren ser héroes, quieren hacer la diferencia y esto se encuentra en la santidad, en la santa lucha por la castidad, la pureza, la alegría sana, el mundo necesita de tu grito.

¿Vamos a gritar?
¡PHN!¡PHN!

Marisa Reyes Franco
Comunidad Canción Nueva

blog.cancaonova.com/jovenhoy

En Brasil, antes de comenzar el tiempo litúrgico de Cuarema, hay una semana de carnavales. Pero en la Comunidad Canción Nueva se vive de una manera muy diferente. En esta prédica de Dunga, mientras él habla el pueblo arroja condones, cigarrillos, droga…IMPRESIONANTE!

Dios te bendice!

Fuente: http://www.webtvcn.com/video/dunga_esp