¿Puedo volver a ser puro?

Intenta coger una fruta aún verde y dar una mordida, ella se va malograr ¿no? Si la hubiésemos guardado, aunque sea verde, hubiera madurado, pero si damos una mordida antes de tiempo, ella se pudre sin haber madurado.

Dios, sin embargo, es capaz de cambiar todas las cosas. Él puede curar la “zona de la mordida”, basta que tú quieras, pidas y te comprometas con un nuevo comportamiento. Ya no podrás volver a ser virgen pero puedes tener la castidad del alma, del espiritu y del cuerpo.

Muchas parejas se separan antes de completar un año o año y medio de casados. Dicen al padre: “Perdí el gusto de todo, creo que me casé con la persona equivocada”. No, no es que te hayas casado con la persona equivocada, fue que las cosas sucedieron de forma equivocada: antes de tiempo. Es necesario entonces, arrepentirse, confesarse y colocarse ahora en un nuevo rumbo: buscar la gracia de rehacer en Dios lo que nosotros estropeamos.

=> Ya no soy virgen pero quiero un noviazgo santo

comotornarmepurodnuevo

En relación a esta novedad de vida, San Pablo nos habla en la segunda carta a los corintios: “Por eso, si alguien está en Cristo, es una nueva criatura. El mundo antiguo pasó, he aquí una realidad nueva” (2 Cor 5,17).  Dios no nos promete éxito, dinero o fama; promete paz, alegría, esperanza. Él nos promete vida nueva.  Es por esto que Dios está llamando a sus hijos de vuelta. El peligro es tan grande que no podemos quedarnos indecisos. Así como he dicho antes: o santos o nada, digo ahora: o consagrados o nada.

La generación PHN es así… 

Ten la osadía de decidir: castidad y pureza hasta el casamiento y en el casamiento, fidelidad hasta el fin. Esta generación vive y proclama: Podemos volver a ser puros. Ella aprendió en la práctica que todo aquel que está en Cristo es una nueva criatura. Pasó lo que era viejo. He aquí que todo se hace nuevo. Si me equivoqué en el pasado, de ahora en adelante ya no me equivocaré. Parte de la decisión por la castidad. Tal vez pienses que es imposible vivir la castidad en los tiempos de hoy pero te digo: ¡Es posible! Para eso necesitas decidirte, concientizarte de que el sexo es lindo pero necesita ser vivido dentro del plan de Dios, en el matrimonio.

=>¿Cómo vivir la castidad en el matrimonio?

El secreto está en una vida de consagración. Somos de Dios, es justo pertenecerle a Él. No somos como todo el mundo. Somos consagrados y queremos vivir en coherencia con nuestra consagración.

David, Salomón, y muchos otros hombres y mujeres de Dios fueron consagrados. Para eso la primera cosa que hicieron fue una gran purificación del cuerpo, alma y espíritu. Sin duda, ¡este es tu momento! En pleno uso de tu libertad, conságrate al Señor, rechazando todo el pecado y todo lo que te ata al pecado.

Recemos juntos:

Señor, ¡ven en mi socorro! ¡Ven en mi auxilio! ¡Quiero ser purificado, quiero ser liberado! Me quiero deshacer de todo aquello que en mi cuerpo, mente, alma y espíritu hizo alianza con el mal y con el pecado. Desde el cigarro hasta las drogas, los preservativos, los objetos de espiritismo y de macumba. Me deshago de todo. ¡Renuncio a todo!.
Rompo con todo pecado y quiero comenzar todo de nuevo.
Me deshago de todo para consagrarme al Señor, mi Dios. Me deshago de todo pecado y de todas las señales de pecado en cuerpo, alma y espíritu.
Y ahora yo me consagro a ti, mi Señor, mi Dios. Jesús, te acepto como mi Señor y te entrego toda mi vida.
No quiero vivir más para mí, quiero vivir en ti, en la Iglesia, quiero vivir para mis hermanos. Quiero caminar en tu ley, en tus mandamientos. Quiero ser una nueva criatura.
Sé que me aceptas, que me recibes de nuevo, como el hijo pródigo que volvió. Comienzo hoy, el primer día del resto de mi vida.
Yo te pertenezco, mi vida es toda tuya. Tú eres mi Señor, mi Salvador. 

Gracias porque tomas en serio mi consagración, Tu promesa es Vida nueva.
Amen!

¡Dios te bendiga!

Lee más:
=> Escucha el Podcast sobre Castidad - Dunga

Monseñor Jonas Abib – Trecho del libro “Generación PHN”

¿Cómo vestirse bien?

Necesitamos vestirnos bien, pero no podemos ser ocasión de pecado para los otros

Hablar de ropa es algo delicado pues no existe una fórmula y mucho menos un patrón para decir lo que está bien o mal. En realidad, creo que existen medios para vestirnos según lo que deseamos expresar. O sea, la ropa dice de mi ser, de lo que me gusta, de las cosas en que creo, y hasta de mi fe. El formato del cuerpo de la mujer llama la atención por si solo, por lo tanto la ropa favorecerá o la modestia o la sensualidad que ella quiera transmitir. Si eres cristiana y deseas ser vista como una hija de Dios, y respetada por tu belleza, este artículo es para ti.

La mujer necesita cultivar la virtud de la modestia que está dentro de las cuatro virtudes humanas: prudencia, templanza, justicia y fortaleza. La modestia se encaja en la virtud de la templanza. La mujer modesta es aquella que se viste con elegancia, belleza y femineidad.

comovestirsebien

Necesitamos vestirnos bien pero no podemos ser ocasión de pecado para los otros. Necesitamos preguntarnos: “¿Esta ropa que estoy usando lleva al otro a verme como un objeto sexual?”. No es cuestión de decir que el hombre es un sinverguenza, pues si la mujer propositalmente exhibe ciertas partes de su cuerpo para provocarlo, es obvio que eso despertará sensualidad y deseos eróticos en él. Ropas cortas, pantalones apretados y minifaldas provocarán la imaginación del hombre y no lo ayudarán a vivir la pureza y la santidad. Por lo tanto, es cuestión de conciencia y no de reglas.

Como misionera y presentadora de programas en la Tv Canción Nueva, vivo el desafío de vestirme de acuerdo a mi misión. En la televisión de plasma, aparezco “estirada”, más gordita y ata. Mis pantalones se no se muestran como están “en vivo”. Por eso decidí comprar pantalones de una talla más grande que mi talla verdadera. No estoy diciendo que debas hacer eso, solo estoy describiendo una situación concreta que vivo y la decisión que tomé.

=> Las siete virtudes de una mujer de Dios
=> La-femineidad y la sensualidad

“Que su elegancia no sea el adorno exterior –consistente en peinados rebuscados, alhajas de oro y vestidos lujosos– sino la actitud interior del corazón, el adorno incorruptible de un espíritu dulce y sereno. Esto le vale a los ojos de Dios.” (I Pedro 3,3-4).

¡Piensa en eso! es tu responsabilidad, tu forma de ser y tus valores que harán de ti una mujer bella y de valor. Por eso pide la ayuda de la Virgen María para que te vistas según el plan original de Dios para ti. ¡Yo también estoy en esa lucha y me uno a ti que deseas ser una mujer según el corazón de Dios!

Dios te bendiga

Fernanda Soares
Misionera de la Comunidad Canción Nueva.
Presentadora del Programa Revolución Jesús y Vitrina de la Televisión Canção Nova

La belleza de vivir de la Providencia

Quien ama cuida. Amar es desear el bien. Cuidar es promover ese bien, es la acción efectiva de la manifestación del amor. Dios ama al ser humano, por eso lo cuida. Y la forma concreta de expresar ese amor y de conducirnos, se conoce como Divina Providencia. Es la propuesta divina de pensar y actuar conjuntamente con el Señor, pues el Padre tiene el control de todo lo que no podemos percibir ni observar y quiere darnos sustento y enseñarnos pero principalmente quiere participar de nuestras vidas.

Para que podamos vivir esa experiencia necesitamos aprender a mirar todos los hechos según la luz divina. Nada sucede por casualidad. Dios habla contigo, te direcciona y te construye en todas las ocasiones, sean estas pequeñas o grandes, alegres o tristes, de encuentros o desencuentros.

Es necesario que nunca dejemos de creer en ese amor/cuidado, aunque todo parezca contrario a lo que interpretamos como bondad divina. Así como necesitamos tener siempre en mente que el Altísimo es lo suficientemente poderoso para sacar algo mejor, aún de los males que vamos a sufrir. Recordemos que oportunidades también siempre surgen de situaciones contrarias.

Labellezadevivirdelaprovidencia

No desistas frente a las frustraciones. ¡persevera! Es natural sufrir en una situación de pérdida o al obtener un resultado diferente del que soñamos o pretendemos, pero que esto no te detenga. Es necesario levantar la cabeza y continuar siempre, contando con la fuerza de Dios en ti, la cual se hace presente a través de la Eucaristía, del contacto con la Palabra y en los acontecimientos comunes del día a día. Pues ninguna contrariedad es eterna. En algún momento el Señor mostrará donde está el amor en esa adversidad.

=> Coronilla de la Divina Providencia

No te rebeles con los acontecimientos y con la vida, ni culpes al cielo. Aunque eso parezca bueno, puede ser malo si no sirve como crecimiento humano y espiritual. Todo tiene que servir para impulsarnos hacia lo Alto. Que todo sea para la salvación de las almas. Puede ser también que no estés preparado para usufructuar de un bien correctamente, según el verdadero propósito para lo cual fuiste creado, eso sería nocivo para ti.

A pesar de que la Providencia Divina sea un abandonarse en los cuidados de Dios, no podemos cruzar los brazos esperando que todo caiga del cielo. Trabajar es fundamental. Lo divino no depende del esfuerzo de nuestras manos pero a través de él, el Señor quiere agraciar al ser humano con Su benevolencia. Da materia prima, tanto para el plano material como para el sobrenatural para actuar a tu favor.

Finalmente, el deseo de vivir según la Divina Providencia nos acerca a El, que es el Autor supremo de todas las cosas. Lo más bonito de todo eso es que crea un relacionamiento de intimidad del Todopoderoso con el ser humano y realiza verdaderamente el significado del nombre como Lo conocemos: Dios con nosotros, Emanuel. El está entre nosotros, haciendo siempre lo mejor.

Lee también:
=>¿Qué es la Divina Providencia?

¡Dios provee, Dios proveerá, su misericordia no faltará!

¡Que Dios te bendiga!

Comunidad Canción Nueva

-

La Palabra nos revela los designios de Dios

¡La Biblia fue escrita para ti!

Apenas el diez por ciento de los católicos leen la Biblia. En el Evangelio del Sembrador, San Mateo, del 1 al 23, el propio Jesús dice que la semilla sembrada es la Palabra de Dios. Hoy tenemos máquinas que realizan esa labor, pero, en aquel tiempo, todo se hacía manualmente, se lanzaban las semillas con las manos. En ese pasaje, al ver esa labor, Jesús explica como es cada terreno.

De la misma forma, si no leemos la Biblia, la semilla no es sembrada en nuestro corazón. En esa parábola hay varios tipos de terrenos, incluso aquel terreno duro, pejonasestudiopedregoso, pero está escrito que también ahí fue sembrada la semilla. Es como un individuo que pide a Dios que le ayude a ganar la lotería pero no apuesta. Si no la leemos, o mejor, más que leer: si no hacemos de ella nuestro alimento, que necesitamos comer para que después nuestro organismo lo asimile, así como lo hace el estómago con los alimento, nos volvemos desnutridos.

Sabes muy bien que los buenos perfumes están en frascos pequeños. Digo lo mismo sobre el libro que escribí: “La Biblia en mi día a día”. Tenemos la costumbre de querer leer la Biblia desde el inicio, que es el Génesis, y cuando vamos llegando al tercero, que es el libro del Levítico, después al cuarto, que es el de Números, ya se comienza a complicar porque éste último nos presenta estadísticas. Por esa razón muchas personas no pasan del tercer libro bíblico. En este libro doy como una receta, comenzando por el libro de San Juan, donde está embutida nuestra esencia, nuestra fe.

CÓMO LEER LA BIBLIA
Es importante tener lápiz y resaltador en mano para no tener miedo de subrayar la Biblia, porque la Palabra es un instrumento de trabajo. Claro que no vamos a ensuciarla por ensuciar. Incluso si fuera necesario, hay que cambiar de Biblia si está muy usada ¡Qué belleza eso! Es necesario gastar tu Biblia leyéndola activamente. Es bueno subrayar fragmentos y palabras para grabar aún más en el corazón.

No es solo una forma de decir, sino es la verdad: ¡la Biblia fue escrita para ti! Es un gesto de amor de Dios para cada uno de nosotros. Dios es capaz de amar infinitamente a cada uno. El nos ama de manera especial.

GUIA DE LECTURA BÍBLICA
Después de leer “La Biblia en mi día a día”, tienes una guía muy concreta a seguir: “¿Qué me está diciendo Dios hoy?” Cuando di este curso en 1987, les decía a los jóvenes que era importante escribir en el cuaderno la respuesta; si estás acostumbrado a tipear, tipea. Pero es importante escribir, porque al digerir eso, lo asimilas.

Hacer el Diario Espiritual exige esfuerzo. Incluso leer con un lápiz o un resaltador en mano te ayudará a no dormirte, porque así el estudio es más activo. En primer lugar, vas a colocar las promesas de Dios para tu vida. Si no conoces esas promesas ¿cómo vas a acogerlas? Las promesas de Dios están ahí, y necesitamos buscarlas en la hora indicada. Una Biblia, gruesa como la nuestra, está llena de las promesas de Dios y si no las conoces es porque no lees.

Necesitas conocer la Palabra de Dios. “Masticarla” y “rumiar” (meditar lo que fue leído y aprendido) su contenido para tener en claro las promesas. Si escribes palabra por palabra de lo que aprendiste al meditarla, quedará grabado en tu corazón. Y en la hora en que las “cosas aprieten”, lo que vendrá a tu corazón no será la angustia, sino la Palabra de Dios.

Dios quiere que comiences a hacer eso día por día. ¡Aunque sea poco, hazlo! Las personas que tienen anorexia, dejan de comer y se van desnutriendo hasta enfermarse gravemente o hasta morir. Así sucede con la Palabra de Dios. No puedes dejar de leerla, porque es ese alimento necesario para todos los días. La Palabra de Dios está ahí para salvarte continuamente.

=> ¿Cómo hacer un diario espiritual? Método de Monseñor Jonas

También tenemos las órdenes de Dios y las leyes que las rigen en las Sagradas Escrituras. Cuántas personas lastimándose y lastimando a otros porque no siguen el “manual” (de la Palabra de Dios). Dios tiene órdenes y mandamientos que no son pesados. Si tu vida está desordenada es porque no conoces las órdenes de Dios.

La Palabra de Dios tiene que estar encarnada en nuestra vida. Tu vida necesita ser evangelizada, y a partir de ahí tu mente, corazón, voluntad y tus actos lo serán también. De ese modo comenzarás a vivir la transparencia y la justicia.

También tenemos los principios eternos en la Biblia. Por ejemplo: “Todo el que se exalte será humillado, y todo el que se humille será exaltado” (Lc 14,11), este es un principio eterno, es algo natural.

Después de encontrar las promesas, las órdenes y los principios eternos, vas a escribir en tu diario espiritual, a partir de la lectura de la Palabra, la siguiente pregunta “¿Cómo voy a colocar esto en práctica?” Y entonces la Biblia habrá sido “digerida” y “asimilada” por ti. Yo soy resultado del método de la Biblia en mí día a día. Gracias a Dios, conozco las promesas del Señor y me arriesgo en ellas en fe. De la misma forma, intento seguir las órdenes con ahínco. Los principios bíblicos no cambian.

Le pido al Señor que te de un bautismo de la Palabra de Dios. Que te de gusto por la lectura de la Palabra. Jesús te dice: “Guarda mi Palabra, íntegra e irreprensiblemente hasta mi segunda venida”

Monseñor Jonas Abib – Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Prédica “La Biblia fue escrita para ti”

La corrección fraterna ha de hacerse con caridad y humildad

La verdadera corrección fraterna es dolorosa porque se hace con amor, verdad y humildad. Si sen

timos placer por corregir, esto no viene de Dios. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de

la misa matutina presidida en la Capilla de la Casa de Santa Marta, en el día en que la Iglesia celebra la Memoria litúrgica del Santísimo Nombre de María.
En el Evangelio del día Jesús pone en guardia a cuantos ven la paja en el ojo del hermano y no se dan cuenta de la viga que está en su propio ojo. Al comentar este pasaje, el Papa Francisco se refirió nuevamente a la corrección fraterna. Ante todo, dijo, el hermano que se equivoca, debe ser corregido con caridad:
“No se puede corregir a una persona sin amor ni sin caridad. No se puede hacer una intervención quirúrgica sin anestesia: no se puede, porque el enfermo moriría de dolor. Y la caridad es como una anestesia que ayuda a recibir la cura y a aceptar la corrección. Llamarlo personalmente, con mansedumbre, con amor y hablarle”.

En segundo lugar – prosiguió Francisco – es necesario hablar con la verdad: “no decir algo que no es verdadero. Cuántas veces, en nuestras comunidades, se dicen cosas de otra persona, que no son verdaderas: son calumnias. O si son verdaderas, se quita la fama de aquella persona”. “Las habladurías – reafirmó el Papa – hieren; las habladurías son bofetadas contra la fama de una persona, son bofetadas contra el corazón de una persona”. Ciertamente – observó el Santo Padre – “cuando te dicen la verdad no es lindo escucharla, pero si es dicha con caridad y con amor es más fácil aceptarla”. Por tanto, “se debe hablar de los defectos a los demás” con caridad.
El tercer punto es corregir con humildad: “Si tú debes corregir un defecto pequeño ahí, ¡piensa que tú tienes tantos más grandes!”:
“La corrección fraterna es un acto para curar el cuerpo de la Iglesia. Hay un agujero, allí, en el tejido de la Iglesia que es necesario remendar. Y así como las mamás y las abuelas, que cuando remiendan lo hacen con tanta delicadeza, así debe ser la corrección fraterna. Si tú no eres capaz de hacerla con amor, con caridad, en la verdad y con humildad, tú harás una ofensa, una destrucción al corazón de esa persona, tú harás una habladuría más, que hiere, y tú te transformarás en un ciego hipócrita, como dice Jesús. ‘Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo….’. ¡Hipócrita! Reconoce que tú eres más pecador que el otro, pero que tú, como hermano, debes ayudar a corregir al otro”.

“Un signo que tal vez pueda ayudarnos” – observó el Papa – es el hecho de sentir “cierto placer” cuando “uno ve algo que no va” y que considera que debe corregir: es necesario estar “atentos porque eso no es del Señor”:
“En el Señor siempre está la cruz, la dificultad de hacer una cosa buena; del Señor es siempre el amor que nos da, la mansedumbre. No ser juez. Nosotros, los cristianos, tenemos la tentación de hacer como los doctores de la ley: ponernos fuera del juego del pecado y de la gracia como si fuéramos ángeles… ¡No! Es lo que dice Pablo: ‘No suceda que después de haber predicado a los demás, yo mismo sea descalificado’. Y un cristiano que, en la comunidad, no hace las cosas, incluso la corrección fraterna, con caridad, en la verdad y con humildad, ¡es un descalificado! No ha logrado convertirse en un cristiano maduro. Que el Señor nos ayude en este servicio fraterno, tan bello y tanto doloroso, de ayudar a los hermanos y a las hermanas a ser mejores y que nos ayude a hacerlo siempre con caridad, en la verdad y con humildad”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

¿Qué se necesita para ser feliz?

“Nuestra vida no debe caracterizarse por inquietudes que generan ansiedades” (Charles H. Spurgeon)

El objetivo para ser alcanzado en todos los tiempos, recientemente la felicidad comienza a ser estudiada por las ciencias sociales. Las personas, en el mundo occidental, apesar de la afluencia económica, no se volvieron más felices en los últimos 50 años. Muchos se enriquecen, trabajan más, viven más tiempo y son más saludables. A pesar de todo, no están satisfechas. Hoy es posible medir ese grado de insatisfacción pues la psicología económica, disciplinada, ahora solo sistematizada, alcanzó resultados cualitativos muy interesantes revelados recientemente en el estudio de Richard Layard titulado “Happiness: has social science a clue?”.

En la sociedad en que vivimos, terriblemente alienada, superficial, digital, consumista y competitiva, es posible tener mucho más y no ser feliz. Por más que podamos, estamos siempre infelices e insatisfechos porque las cosas terrenas no llenan nuestros deseos.

El filósofo y escritor latino Seneca (4 a.C. – 65 d.C.) dijo: “Si no estoy satisfecho con lo que tengo, aunque tuviese el mundo, me sentiría en la miseria!

quesenecesitaparaserfeliiz

Solo Dios realiza los más profundos e insaciables deseos del ser humano. Afirma con categoría San Bernardo de Claraval (1090 –1153): “Dios hizo de ti ser un deseo, y tu deseo es el propio Dios”.

Hace algunos años,  se preguntó a personas de Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos: “¿Qué se necesita para ser feliz?. Entre los entrevistados, 89 por ciento dijeron que eso requiere buena salud, 79 por ciento mencionó la satisfacción del matrimonio o la vida en común, 62 por ciento resaltaron las recompensas de la paternidad y maternidad, y 51 por ciento citaron una carrera exitosa. Aunque la sabiduría popular diga que el dinero no garantiza la felicidad, 47 por ciento de los interrogados estaban convencidos de eso. ¿Qué revelan los hechos?

=> La felicidad no está en cosas pasajeras

Primero, nota el vínculo supuesto que hay entre el dinero y la felicidad. Una investigación hecha entre las cien personas más ricas de Estados Unidos mostró que ellas no eran más felices que otras, en general. Más allá de eso, a pesar de que muchas de ellas casi hayan duplicado su patrimonio en las últimas tres décadas, no son ahora más felices que las otras en general. En realidad, un informe comentó: “En el mismo periodo, los casos de depresión se dispararon. El suicidio de adolescentes se triplicó. El número de divorcios se duplicó.” Alrededor de 50 países diferentes, investigadores que estudiaron la relación entre el dinero y la felicidad llegaron a la conclusión de que no se puede comprar la felicidad.

¿Qué relación importante con la felicidad tiene factores como buena salud, un matrimonio feliz y una prefesión exitosa? ¿Será que algunas personas llegan al extremo para conseguir la felicidad?

El filósofo Eric Hoffer llegó a la conclusión de que si. “La búsqueda de la felicidad es uno de los principales motivos de infelicidad”. Esto, seguramente es verdad cuando buscamos la felicidad en los lugares equivocados. El lugar correcto es el corazón del hombre. El camino es Jesucristo y la riqueza es la Palabra de Dios.

Dice San Agustín de Hipona  (354 – 430), teólogo, filósofo y Doctor de la Iglesia: “La búsqueda de Dios es la búsqueda de la felicidad, el encuentro con Dios es la misma felicidad“. Conocerlo, amarlo, servirlo y así glorificarlo, es el fin de nuestra vida y de nuestra verdadera felicidad.

“¡Infeliz quien conoce todas esas cosas (terrenales) pero no vos conoce, Oh mi Dios!”. Feliz quien te conoce, aunque ignore el resto. Mientras que quien te conoce y también conoce las cosas terrenas, no es más feliz por conocerlas, sino que únicamente el conocimiento de Ti es lo que le hace feliz”, dice San Agustín.

La fuente de la verdadera felicidad aqui y en la eternidad es Jesucristo. Solo Cristo llena todo espacio del corazón con la paz y la alegría. 

Lee también:
=> Una propuesta de Felicidad

Padre Inácio José do Vale
Profesor de Historia de la Iglesia en el Instituto de Teologia Benedicto XVI, sociólogo en Ciencia de la Religión

La misericordia cambia el corazón y la vida, dice el Papa Francisco

El Papa Francisco dedicó la catequesis de hoy para hablar a los fieles sobre como la Iglesia enseña obras de misericordia

El Papa Francisco continuó este miércoles 10, el ciclo de catequesis sobre la Iglesia. Esta vez, él se concentró en cómo la Iglesia nos enseña a los fieles las obras deHomiliaPapaFrancisco10Setiembre misericordia, que deben ser hechas con gratuidad, sin esperar nada a cambio.

La Iglesia indica lo que es esencial en la vida de los cristianos, dijo el Papa, destacando que lo esencial, según el Evangelio, es la misericordia, como Jesús dijo: “Sean misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”.

“¿Puede existir un cristiano que no sea misericordioso?”, cuestionó Francisco. El mismo respondió diciendo que el cristiano necesariamente es misericordioso, pues este es el centro del Evangelio. La Iglesia, entonces, se comporta como Jesús, enseñando esta lección a los fieles con los ejemplos y utilizando las palabras para iluminar el significado de sus gestos.

“La madre Iglesia nos enseña a dar de comer y beber a quien tiene hambre y sed, a vestir a quien está desnudo. ¿Cómo se hace eso? Con el ejemplo de tantos santos y santas que hicieron eso de modo ejempĺar, pero lo hace también con el ejemplo de tantos padres y madres que enseñan a sus hijos que aquello que nos sobra, muchas veces resulta ser hasta lo necesario para quienes no lo tienen”.

En las familias cristianas la hospitalidad es sagrada dijo el Papa. El contó a los fieles un episodio que pasó con una parroquiana argentina que quería enseñar a sus tres hijos a compartir. Cierto día, en el almuerzo, un señor tocó a su puerta pidiendo comida. La mamá pidió que cada uno de sus niños diese la mitad de su carne y papas que estaban comiendo.

=> Misericordia divina y misericordia humana

“Es así que esta madre de familia enseñó a sus hijos a dar de comer de su propia comida. Esto es un bello ejemplo que me ayudó mucho”, dijo Francisco. El explicó que es así como actúa la Iglesia, enseñando a los fieles a estar siempre cerca de los más necesitados, a ejemplo de los enfermos y reos.

“La misericordia supera todo muro, toda barrera y nos lleva a buscar siempre la faz del hombre, de la persona. Es la misericordia, la que cambia el corazón y la vida, es la que puede regenerar a una persona y permitir que ella se inserte de nuevo en la sociedad“.

El Santo Padre citó como ejemplo a la Beata Teresa de Calcuta y a otros tantos cristianos que no tienen miedo de extender su mano a los más necesitados. Sin embargo, resaltó que es necesario hacer el bien con gratuidad, sin esperar nada a cambio.

“No basta amar a quien nos ama. Jesús dijo que esto es lo que hacen los paganos. No basta hacer el bien a quien nos hace el bien. Para cambiar el mundo y mejorarlo, es necesario hacer el bien a quien no es capaz de retribuir, como el Padre hizo con nosotros, donándonos a Jesús”

Debido al calor, antes de la audiencia general, Francisco saludó a los enfermos en la Sala Pablo VI, entre los cuales había un grupo de niños albinos.

Fuente: Papa Canção Nova 

¿Sabes como se escribió la Biblia?

¿Cómo fueron escritos los primeros libros de la Biblia?

Los textos de la Biblia comenzaron a ser escritos desde los tiempos anteriores a Moisés (1200 a.C). Escribir era un arte raro y costoso, porque se escribía en tablas de madera, papiro, pergaminos (cuero de carnero). Moisés fue el primer codificador de las leyes y tradiciones orales y escritas de Israel. Esas tradiciones fueron creciendo de a poco, por otros escritores con el paso de los siglos, sin que existiera una catalogación rigurosa de las mismas. Así se fue formando la literatura sagrada de Israel. Hasta el siglo XVIII d.C, se admitía que Moisés había escrito el Pentateuco (Gen, Ex, Lev, Nm, Dt). Sin embargo, en los últimos siglos, los estudios demostraron que no debe haber sido Moisés el autor de todo esa obra.

=> ¿Qué es la Biblia?

biblia

La teoría que la Iglesia Católica acepta es la siguiente: El pueblo de Israel, desde que Dios llamó a Abrahán de Ur de los Caldeos, fue formando su tradición histórica y jurídica. Moisés deber haber sido quien hizo la primera codificación de las Leyes de Israel, por orden de Dios, en el silgo XIII a.C. Después de Moisés, el conjunto de tradiciones fue enriquecido con nuevas leyes debido a los cambios históricos y sociales de Israel. A partir de Salomón (972-932) pasó a existir en la corte de los reyes, tanto de Judá como de Samaria (reino cismático desde 930 a.C) un grupo de escritores que celaban por las tradiciones de Israel, eran los escribas y sacerdotes. De su trabajo surgieron cuatro colecciones de narraciones históricas que dieron origen al Pentateuco:

1.Colección o código Javista (J) donde predomina el nombre Javé. Tiene un estilo simbólico, dramático y vivo; muestra a Dios cerca del hombre. Tuvo origen en el reino de Judá con Salomón (972-932)

2.El Código Eloista (E) predomina el nombre Elohim (= Dios). Fue redactado entre 850 y 750 a.C, en el reino cismático de Samaria. No usa tanto el antroporformismo (representa a Dios a semejanza del hombre) del código Javista. Cuando se produjo la caída del reino de Samaria el código E fue llevado al reino de Judá, donde se fusionó con el código J, dando origen a un código JE.

3. El código (D) Deuteronomio ( = repetición de la Ley, en griego) Se cree que tuvo origen en los santuarios del reino cismático de Samaria (Siquém, Betel…) repitiendo la ley que se obedecía antes de la separación de las tribus. Después de la caída de Samaria (722) este código tuvo que haber sido llevado al reino de Judá, y todo indica que había sido guardo en el Templo hasta el reinado de Josias (640-609 a.C) como se ve en 2Reyes 22. El código D sufrió modificaciones y su redacción final es del sigo V a.C., cuando, entonces, fue anexado íntegramente a la Torah. En el Deuteronomio se observan cinco “deuteronomios” (repetición de la ley). La característica fuerte del Deuteronomio es el estilo fuerte que recuerda las exhortaciones y predicaciones de los sacerdotes al pueblo.

4. El código Sacerdotal (P) – probablemente los sacerdotes judíos durante el exilio de Babilonia (587 – 537 a.C) hayan dirigido las tradiciones de Israel para animar al pueblo exiliado. Este código contiene datos cronológicos y tablas genealógicas, vinculando al pueblo del exilio a los Patriarcas, para demostrar que fue el propio Dios que eligió a Israel para que fuera una nación sacerdotal (Ex 19,5s). El código P enfatiza el Templo, el Arca, el Tabernáculo, el ritual, la Alianza. Todo indica que en el siglo V a.C. un sacerdote, tal vez Esdras, había unido los códigos JE y P, colocando como apéndice el código D, formando así el Pentateuco o Torah, como tenemos hoy. Se no fuera por la Iglesia Católica, no existiría la Biblia como la tenemos hoy, con los 73 libros canónicos, esto es, inspirados por el Espíritu Santo.

=>Leer la Biblia en su contexto 

Fue muy largo el proceso que hizo la Iglesia, desde el tiempo de los Apóstoles, fue descubriendo los libros inspirados. Si crees en el dogma de la infabilidad de la Iglesia, entonces puedes creen en la Biblia como Palabra de Dios. Pero si no crees, entonces la Biblia pierde su inerrancia, esto es, ausencia de error.

Pasaron algunos siglos para que la Iglesia llegara a la forma final de la Biblia. En varios Concilios, algunos regionales otros universales, la Iglesia estudió el canon de la Biblia: esto es, su índice.

Nos garantiza el Catecismo de la Iglesia y el Concilio Vaticano II que: “Fue la Tradición apostólica que hizo a la Iglesia discernir que escritos debían ser enumerados en la lista de los Libros Sagrados” (DV 8; CIC,120).

Por lo tanto, sin la Tradición de la Iglesia no tendríamos Biblia. San Agustín decía: “Yo no creería en el Evangelio, si a eso no me llevase la autoridad de la Iglesia Católica” (CIC,119)

Profesor Felipe Aquino
Master y Doctor en Ingeniería Mecánica. Recibió el título de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno por el Papa Benedicto XVI, es autor de varios libros y presentador de programas de televisión y radio de la comunidad Canción Nueva