Jesús llora por los que se cierran a su visita, dijo el Papa

20/11/2014

Francisco advirtió aquellos que, tan satisfecho de sí mismos, cierran el corazón a la visita y las sorpresas del Señor

Jesús llora por los que se cierran a su visita, dijo el Papa 2

En la Misa matutina de este viernes, 20, el Papa Francisco reflexionó sobre el Evangelio del día (Lc 19,41-44) que habla del llanto de Jesús al acercarse de Jerusalén. El Santo Padre explica que el Señor llora por el cierre del corazón de la ciudad elegida, del pueblo elegido.

“Porque ¡no tenía tiempo de abrirle la puerta! Estaba demasiado ocupada y muy satisfecha de sí misma. Y Jesús sigue llamando a las puertas, como ha llamado a la puerta del corazón de Jerusalén: a las puertas de sus hermanos, de sus hermanas; a nuestras puertas, a las puertas de nuestro corazón, a las puertas de su Iglesia. Jerusalén se sentía contenta, tranquila con su vida y no tenía necesidad del Señor: no se había dado cuenta de la necesidad de salvación que tenía. Y por esta razón cerró su corazón ante el Señor”. “El llanto de Jesús” por Jerusalén – afirmó Francisco – es “el llanto por su Iglesia, hoy, por nosotros”.

Pero, ¿por qué Jerusalén no recibe el Señor?, preguntó Francisco. Y explico que fue porque la ciudad estaba tranquila con lo que tenía, “no quería problemas”.

El Santo Padre señalo la parte del Evangelio en el cual Jesús dice: “si hubieras comprendido también tú, en este día, lo que te trae la paz. No has reconocido el tiempo en el que has sido visitada”. Y aseguro que Jerusalen tenía miedo de ser visitada por el Señor, tenía miedo de la gratuidad de tu visita. Ella estaba segura en las cosas que podía administrar. “Estamos seguros en las cosas que nosotros podemos administrar… Pero nosotros no podemos administrar la visita del Señor, sus sorpresas”.

El Papa dijo todavía que Jerusalén tenía miedo de ser salva por el camino de las sorpresas del Señor, tenía miedo de su Esposo. “Cuando el Señor visita a su pueblo, nos trae la alegría, nos trae la conversión. Todos nosotros tenemos miedo no de la alegría, ¡no! – pero sí de la alegría que trae el Señor, porque no podemos controlarla. Tenemos miedo de la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos conduzca”.

Jerusalén estaba tranquila, contenta – prosiguió diciendo el Papa –, el templo funcionaba. Los sacerdotes hacían sacrificios, la gente iba en peregrinación, los doctores de la ley habían organizado todo, ¡todo! ¡Todo claro! Todos los mandamientos claros… Y con todo esto Jerusalén tenía la puerta cerrada”. La cruz, “precio de aquel rechazo” – observó Francisco – nos muestra el amor de Jesús, lo que lo lleva “a llorar también hoy – tantas veces – por su Iglesia”.

A su vez, la cruz, “el precio de aquel rechazo”, muestra el amor de Jesús, lo que el lleva a “llorar también hoy – muchas veces – por su Iglesia” resalto el Papa.

Finalmente, Francisco aseguro afirmarse si los pastores y los cristianos que conocen la fe, el catecismo, que van a Misa todos los domingos están felices con ellos mismos y no necesitan de nuevas visitas del Señor.

“Y el Señor sigue llamando a la puerta, de cada uno de nosotros y de su Iglesia, de los pastores de la Iglesia. Eh sí, la puerta de nuestro corazón, de la Iglesia, de los pastores no se abre: el Señor llora, también hoy”.

=>Lee aquí más homilías del Papa Francisco

De la Redacción
Fuente: Papa Canção Nova

Tu vida es un misterio de salvación

Tu historia es una historia de salvación

Una de las señales que demuestran la cura de Dios en la vida de una persona es cuando ella puede ver su historia y no ve solamente los hechos dolorosos, sino que ve su historia como una historia de salvación, se ve como alguien amada por Dios. Quien puede perdonar es señal de madurez en el proceso de sanación, es señal de que está caminando hacia su sanación interior.

José de Egipto demuestra en su historia que fue una persona curada. Dios no nos crea por casualidad, debes entenderte como alguien amado por Dios, tal vez las circunstancias en las que viniste al mundo no fueron las mejores pero Dios te amó y por eso viniste al mundo. No puedes pasartela mirando hacia atrás con pensamientos: “Si mi papá (mamá) fuese así”. ¡No! ¡Mira para el hoy!. El amor de Dios vencerá en tu vida y si realmente El te escogió, El te capacitará.

José de Egipto era amado por su padre. no admitía los pecados de sus hermanos. El demonio pone envidia en nuestros corazones, toma cuidado pues si tienes envidia de los otros, solo verás lo malo, te olvidarás de que Dios te ama y de que tienes valor y dignidad. Los hermanos de José comenzaron a envidiarlo.

.: ¿Qué hacer con la envidia?

Muchos de nosotros en nuestra infancia fuimos librados, el enemigo atacó nuestras vidas, intentó ahogarnos, quitarnos la vida, pero el Señor nos libró. Cuando José comenzó a contar sus sueños, las visiones que tenía de Dios y de las cosas que Dios haría con él, sus hermanos comenzaron a sentir envidia. Si hoy el Señor te revela alguna cosa, guárdala en tu corazón pues si hablas mucho puede que no te entiendan, tal vez ni tú mismo lo entiendas, entonces guardalo en tu corazón.

Los hermanos de José lo vieron y dijeron: “Ahi viene el soñador, ahi viene el que quiere ser mejor que nosotros”, así ellos tuvieron la idea de simular la muerte de José. Tal vez ya pasaste por eso, alguien te hizo daño, abusó de ti y probablemente no lo entiendas pero reza, como José lo hizo, él rezó y esperó en Dios.

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Cuando tenemos fe, hasta el demonio trabaja para Dios pues él atenta contra nuestra vida pero esto termina ayudando a que se realice la voluntad de Dios. Entonces los hermanos de José lo vendieron como esclavo, eso es doloroso, fue la acción del mismo enemigo. ¡Cuántos de nosotros ya pasamos por situaciones dolorosas como ésta!. José fue vendido como esclavo y yo me imagino que José rezaba pidiendo a Dios que fuese vendido a alguien que temiese a Dios. No te puedes alejar de Dios, puedes estar viviendo cualquier cosa pero no te separes de Dios, ora y El hará algo por ti.

Cuando José estaba firme, el demonio lo comenzó a tentar en su sexualidad. ¡Cuidado!. Las dos grandes puertas que el demonio usa para arrastrarnos es el odio, la herida y después la impureza. El demonio quiere tomar el lugar de Dios en nuestras vidas, entonces él usa la puerta de la impureza y después la idolatría, pues él se esconde en esas supersticiones, en los falsos dioses, en las entidades. La persona impura se queda vulnerable, después que él entró en su vida él va destruyendo sus relacionamientos y su familia.

Como el demonio no entró por la herida, intentó entrar por la impureza en la vida de José, la mujer del eunuco comenzó a mirarlo con ojos impuros. Tú necesitas cortar con todo lo que te lleva al pecado de la impureza!. La mujer del eunuco empezó a perseguirlo para tener una relación con él, y él se escapó. Si tienes a alguien persiguiéndote, que está enamorado de ti y te persigue para hacerte pecar, no te entregues, no converses con esa persona.

Aquella mujer amenaza con decir que José atentó contra ella pero José se determinó y no cedió, una vez más él quedó mal. José va a la prisión del faraón y sufrió mucho por eso. José podia caer en el juego del enemigo, murmurar, pero él no se entregó y si pasas por una prueba como esa, no te entregues al pecado, permanece en Dios y El estará a tu favor.

José tenia la conciencia tranquila pues estaba con Dios. No hay mejor abogado que Dios, El mandará sus ángeles para protegerte en toda situación. José comienza a orar dentro de la prisión, él comienza a hacer el bien y percibieron que él era diferente, después se volvió el jefe de aquella prisión. Cuando la persona es sanada, intentarás consolarla pero es ella quien te acaba consolando, tienes que tener la seguridad de que Dios está contigo y en tu historia, es una historia de Salvación.

Mira al Señor y entrega tu vida, fue lo que José hizo. El estaba en gracia de Dios, tal vez estamos amarrados y no queremos sufrir, pero si crees en Dios y vives bien tu sufrimiento, verás cómo rápidamente superarás aquel sufrimiento. No te quedes preso al mal que te hicieron, confia, toma la actitud de quien quiere ser curado y verás la gracia de Dios envolviéndote.

Dios manda dos presos del faraón para aquella cárcel, José los ayuda y pide que lo recuerde pero uno de los hombres que sale de al cárcel para servir al faraón, se olvida de José, ¡Qué terrible es la ingretitud que recibimos de las personas, pero no te apoyes en los hombres, cree en Dios! El faraón tiene un sueño y nadie logra interpretarlo, un hombre recordó a José y le dijo al faraón que conocía a una persona que podría interpretar su sueño. José se prepara para encontrarse con el faraón y al interpretar el sueño, se vuelve su primer ministro.

José administraba los alimentos y una gran hambruna tomó la región, José pudo ver a sus hermanos nuevamente pues ellos fueron a buscar alimentos. Muchos de nosotros podríamos pensar en la venganza, era la oportunidad de José para vengarse de lo que sus hermanos le hicieron,, pero él no quiso vengarse, optó por perdonar porque era una persona curada. Si eres una persona con dificultad para perdonar, el mejor ejercicio es perdonar, perdone siempre y serás curado.

.: Perdonar: Primer paso para la sanación interior

José arma una nueva forma para que sus hermanos vuelvan, uno de ellos fue capturado y cuando sus otros hermanos volvieron para buscar alimentos, José se revela como aquel que fue vendido por ellos, preguntó por su papá, los besó y lloró con ellos. El podía haber dado un sermón, podía haber puesto a sus hermanos en la prisión, pero José por ser curado entiende que fue Dios que lo llevó al faraón. Sepa que todo lo que sucedió en tu vida fue permitido por Dios, pues él controla todas las cosas.

¡Perdona a tu papá, a tu mamá, ame! Tienes a Dios y si fue necesario pasar por duras cosas para que llegues hasta aqui, entonces mira tu historia, ella es una historia de salvación. Dios nos ama mucho y por eso mandó a su Hijo para salvarnos, todo su sufrimiento es una invitación de Dios para que te acerques a El.

Fray Josué 
Encuentro de sanacióny y liberación -2009

Es imposible decir que una persona es adoradora y no sabe convivir…

Fuimos convocados por el Espíritu Santo para formar este ejército de músicos adoradores. Es de la adoración que surgen en nuestros corazones las inspiraciones artísticas para nuestro ministerio. El Señor nos convocó, por eso estamos aquí.

Todos nosotros somos parte de este Pueblo escogido por el Señor que providencialmente preparó la liturgia de hoy. Las lecturas y el salmo fueron providenciales. El Evangelio de hoy nos guía en la liturgia para los próximos días que nos hacen mirar al fin de los tiempos.

La Palabra de Dios hoy nos conduce a esta identidad de adoradores. Nunca antes la sociedad estuvo tan fragilizada y acelerada. Los riesgos que cada nación corre cuando un pequeño pueblo declara la guerra. Nunca antes estuvimos tan conectados. Acabamos conectándonos a una multitud de personas, pero en las horas que más necesitas, te encuentras solo.

Andamos como si el mundo caminase de cualquier forma, sin objetivos. El Señor en la palabra de hoy nos da el ejemplo de Noé, ¿quién era él? Era considerado el amigo de Dios “un amigo fiel es poderosa protección”, es esta amistad con Dios que nos hace sentir tan unidos a él que no  importa lo que los otros piensen.

MusicosAdoradores

La sensibilidade exagerada es parte del músico, el músico que no tiene esta característica no sabe transbordar la unción de lo que compone y canta. Cuando perdemos esta cualidad, perdemos la belleza de nuestro servicio. Sin embargo necesitamos volcar esta sensibilidad al Señor. ¡Atención! Noé aqui no es el de la película que se estrenó hace poco tiempo, el cual deturpa la verdadera identidad de este hombre bíblico.

Jesús cita a Noé propositalmente, el hombre que teme a Dios debe ser obediente a la Palabra de Dios. Los músicos adoradores necesitan salvar por lo menos a su propia familia. Si tu canción, tu sensibilidad no alcanza a aquellos que viven contigo, está difícil. Es necesario comenzar exatamente com los de nuestra propia casa.

El pedido de Dios para ti hoy es :”Se mi amigo, mi íntimo, mi comensal, no seas solo alguien que me visita, sino alguien q me frecuenta, no solo pases por aquí, sé mi amigo como Noé”. Haz una oración por tu familia ahora. Detente un poco y ora por ellos.

.: Oración por la familia

El Señor también cita otro nombre en el Evangelio, Lot que no supo convivir con Abraham. El músico adorador que no sabe vivir en comunidad necesita comprender que algo no va bien. El hermano nos completa, nos ayuda. Cuántas parroquias viven en disputa, cuántas intrigas suceden dentro del mismo ministerio.

Convivir es un sacrifício. Cuanto más difícil es el hermano que Dios colocó a tu lado, mejor; será un tiempo menos en el purgatorio para ti. Necesito aprender a convivr, de lo contrario las consecuencias son terribles. Lot no logró tener comunión con Abraham, escogió la tierra donde quería vivir por las apariencias. Por intercesión de Abraham Lot fue visitado por un angel que lo mandó salir de la tierra que había escogido. Al salir su esposa miró hacia atrás desobedecendo la Palabra y se transformó en una estátua de sal.

Es imposible decir que una persona es adoradora si ella no sabe convivir. Si no estás viendo a Dios en las personas que te incomodan es porque has adorado poco. El ser adorador me hace vivir en comunión, no podemos dejarnos arrastrar por la apariencia. Existen ministerios que piensan que solo serán um ministério de música si graban un CD. Después de haber hecho todo, se acuerdan de rezar. Lot seducido llevó a su família hacia el abismo. Tu que eres ministro de música casado debes dar testimonio em primer lugar para tu esposa y tus hijos.

Necesitamos estar listos. Si observamos la vida de los santos percibiremos que ellos estaban listos todo el tiempo.“Quien busque ganar su vida la perderá y quien quiera perderla la conservará”. El Señor aquí hace una alerta importante para cada uno de nosotros. Llegará el dia em que el Señor vuelva para juzgar a vivos y muertos y seremos separados.

El músico adorador no puede tener enemistad con aquellos que no aman al Señor. El Señor volverá, nosotros somos parte de uma iglesia cuyo fundador fue asesinado, enterrado pero resucitó y volverá. Por eso debemos estar preparados, y eso es estar cumpliendo nuestra misión. Cada uno de nosotros necesitamos llevar a las personas al encuentro con Jesús. Quien se expone más tiene más almas para llevar a Dios. Si llegamos frente al Señor y el número no está completo, no entraremos al cielo.

Quien tiene a Dios transborda alegría. Tu eres llamado como adorador a ser un imán para que cuando El vuelva haya um gran número de personas junto a ti, esperándolo.

Abra su cotazón para todo lo que el Señor quiere hacer en ti. El Señor quiere modelar nuestro corazón con sus manos de artista. Quiero pedir a Dios la gracia de que seas uma persona orante, como Noé, amigo fiel a Dios.

Padre Delton Filho 
Sacerdote de la Comunidad Corazón Fiel  – Congreso Nacional de Músicos Adoradores RCC

La segunda venida del Señor está cerca

Necesitamos decir un solemne no a las impurezas que entran a nuestra a casa

“Habla que tu siervo escucha. Háblame, Señor, que tu siervo escucha”. Queremos que el Señor nos hable, por eso abrimos nuestros oídos y nuestro corazón. Que el Señor esté en mis oídos y en mi corazón para que yo escuche bien la Palabra del Santo Evangelio.

El Evangelio de hoy es elegido en conmemoración a la Dedicación de la Basílica de Letrán. En este pasaje, vemos que Jesús arma un chicote de cuerdas y expulsa a los vendedores que estaban ensuciando el templo. Hacer un chicote lleva tiempo, y Jesús lo hizo para mostrar que actuaba con ímpetu. Los vendedores formaban cuadrillas que exploraban el pueblo para obtener beneficio.

Jesús purificó aquel templo y quiere purificar los de hoy. ¿Cuáles son? “¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo”. Había, en aquel tiempo, el santo de los santos donde habitaba Dios, y tú eres este santo de santos, porque Dios habita en ti.

Eres templo del Señor y necesitas tomar esto en serio: “Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá”, porque el templo del Señor es santo.

Jesusvolverá

Si fuese un domingo normal, el Evangelio sería otro, sería la parábola de las diez vírgenes, que nos ayuda a comprender la Palabra de hoy. Antiguamente, en las vísperas del casamiento, las amigas de la novia iban al encuentro del novio, y así comenzaba la fiesta del casamiento. Esta parábola al final dice: “Estén atentos, no saben ni el día ni la hora”.

No podemos ser como las vírgenes imprudentes, porque el Señor está a la puerta. Qué día va a llegar, no lo sabemos, pero está dando señales para que estemos preparados y vigilantes. Lo interesante es que esta parábola viene después de que Jesús hablara sobre el fin de los tiempos. Uno de las frases clara que dijo es esta: “Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpearán el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con el poder divino y la plenitud de la gloria” (Mateo 24,30).

¡Imagina lo lindo que será cuando el Señor regrese y todos los muertos resuciten para ir al encuentro del Señor en el cielo! Los que estén vivos, explica San Pablo, no necesitarán morir, porque serán transformados y recibirán un cuerpo glorioso. Eso es lo que nos espera.

=> Preparémonos para la segunda venida de Cristo

“Entonces se verá al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes con poder y gloria”. Al inicio del capítulo 4 de la carta de San Pablo a los Tesalonicenses, el apóstol afirma que esta es la voluntad de Dios: nuestra santificación. Esta es la manera acertada de prepararnos para la venida del Señor. Por eso, es necesario ser cada día más santo, crecer en santidad de vida. Un poco más adelante, en el mismo capítulo, el autor afirma que Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad.

Necesitamos decir un solemne no a las impurezas que entran a nuestra a casa. No se cómo aún ves la basura que son las novelas. Es como un camión de basura que se estaciona en tu casa todas las noches y descarga impurezas, promiscuidad y homosexualidad. Lo peor es que nuestros hijos, nuestros niños, adolescentes y jóvenes reciben todo ese camión de impurezas.

Jesús hoy quiere hacer una limpieza en tu casa y quitar toda la impureza, impedir que esa basura infectada entre a tu vida. Lo que Dios quiere de ti es pureza y santidad para tu familia. Que no sea necesario que Él entre en tu casa y haga lo que hizo en el templo de Jerusalén. Haz tú mismo una limpieza en tu vida antes que sea tarde y sea necesario que lo haga Jesús.

Debes querer un matrimonio, tus hijos y toda tu familia limpia y santa. Pide a Dios la gracia de una santidad cada vez más creciente.

San Pablo escribió a los Filipenses “En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio” (Filipenses 3,20-21). Qué maravillosa verdad es esta, la certeza que la Palabra de Dios nos da.

El Papa Francisco habló claramente sobre la venida de Jesús no como algo distante, sino de nuestros tiempos. Todo muestra que estamos, juntamente, en ese contexto. El Papa incluso habló que el Señor transformará nuestro cuerpo y lo hará semejante a su cuerpo glorioso. Hace algunas semanas atrás, el Papa, igualmente, habló sobre la venida de Jesús. ¿Tienes dudas de que el Espíritu Santo está inspirando al Papa a hablar de eso?

.: Homilías del Papa Francisco

Es por eso, justamente, que han sucedido muchas cosas dolorosísimas. “Por eso, alégrense, cielos y los que habitan en ellos. Pero ¡ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha bajado donde ustedes y grande es su furor, al saber que le queda poco tiempo. Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, se puso a perseguir a la mujer que había dado a luz al varón” (Apocalipsis 12,12-13). Si la palabra para el cielo es “alégrense”, para la tierra es “cuidado”, porque el “demonio ha sido arrojado a la tierra”.

 

El demonio sabe más que nosotros, sabe que Jesús está volviendo y que está cerca. Sabe que su regreso es inminente. La ira de Satanás ya es terrible, pero ahora viene lleno de gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo. En este tiempo, no te puedes perder en cosas tontas, de ninguna manera, porque queda poco tiempo. Por un lado el Señor vendrá, pero, por otro, Satanás ha atacado con gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo.

“Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar no existe ya. Y vi a la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia que se adorna para recibir a su esposo. Y oí una voz que clamaba desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos” (Apocalipsis 21,1-3)

Afirma que quieres que eso suceda contigo y toda tu familia. Cuando el Señor regrese, él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Ahora todo lo hago nuevo». Luego me dijo: «Escribe, que estas palabras son ciertas y verdaderas.» (Apocalipsis 21,4-5). Sí, el Señor va a hacer nuevas todas las cosas Y añadió: “Ya está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed yo le daré de beber gratuitamente del manantial del agua de la vida. Esa será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él y él será hijo para mí” (Apocalipsis 21,6-7).

El Señor dice cosas muy gloriosas, muy lindas, y las coloca en primer lugar, pero, porque es Padre, también muestra la otra cara: “Pero para los cobardes, los renegados, los corrompidos, los asesinos, los impuros, los hechiceros, los idólatras, en una palabra, para todos los falsos, su lugar y su parte es el lago que arde con fuego de azufre, que es la segunda muerte” (Apocalipsis 21,8). Que la segunda muerte no suceda para nadie, ni para mí ni para ti.

El Señor nos dice: “Sí, estoy llegando”. Y nosotros decimos: “¡Ven, Señor Jesús!”

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Homilía en la Santa Misa de Clausura del Campamento de Sanación y Liberación (2014)

En un mundo que se hace desierto, tenemos sed de encontrar un amigo

Antoine de Saint-Exupéry, autor del libro “El Principito” escribe: En un mundo que se hace desierto, tenemos sed de encontrar un amigo”. Muchas veces vivimos en medio de multitudes y nos sentimos solos. Nos falta la presencia de un amigo que escuche nuestros dolores y nos cure, con el bálsamo de las palabras de conforto, las heridas de nuestra alma. Amigo verdadero sabe cuidar del otro sin dejar de cuidar de si mismo. Solamente quien descubre, en la vida una verdadera amistad sabrá valorizar este don tan precioso y valioso como un diamante.

=> La amistad es una señal del cielo

La mejor definición de lo que es la amistad la encontramos en las Sagradas Escrituras: “Un amigo fiel es una poderosa protección: quien lo encontró, descubrió un tesoro. Nada se compara con un amigo fiel, el oro y la plata no merecen ser puestos en paralelo con la sinceridad de su fe. Un amigo fiel es un remedio de vida e inmortalidad, quien teme al Señor encontrará ese amigo. Quien teme al Señor tendrá una excelente amistad pues su amigo le será semejante (Sir 6,14ss). Las verdaderas amistades son tan preciosas que son comparadas por el Autor Sagrado como un tesoro. Algo valioso que, una vez encontrado, debe ser cuidado y valorizado.

dondeamistad

Amigos nacen de muchas semejanzas pero también de diferencias. En la escuela de la vida aprendemos a reconocer un amigo por la presencia silenciosa en los momentos de dolor. Amigo verdadero sabe alegrarse con nuestras conquistas. Amistad que cultiva la envidia pierde su sentido y sofoca la raíz del amor gratuito que fortalece el árbol del compartir que cultivamos.

La amistad verdadera construye puentes y derrumba los muros que separan y dividen. Un amigo de verdad sabe caminar con nosotros en las noches sin estrellas de esperanza y nos guía con la luz de su amor por el camino del bien y de la verdad. Amigo sincero nos habla con cariño, pero no deja de decirnos la verdad a pesar de que muchas veces no estemos dispuestos a oir.

Amigo verdadero sabe respetar nuestro tiempo y no nos sofoca con su exceso de protección. Sabe que estar lejos es tan importante como estar cerca. Nos comprende cuando preferimos el silencio de las reflexiones al ruido de las palabras sin sentido.

Una amistad madura nace en el tiempo y se cultiva por toda la vida. En el tesoro de la vida, la amistad debe ser cuidada con cariño y ternura. Quien descuida un amigo abandona un tesoro valioso y deja de lado un poco de si mismo que fue guardado en el corazón de la otra persona. La mejor manera para valorizar una amistad es ser presencia y no ser inconveniente.

Muchas amistades terminan porque en realidad nunca comenzaron de verdad. Son relaciones interpersonales cultivadas de forma superficial. Amistad que tiene su base en el amor conoce la historia del otro y por eso mismo, sabe ser misericordioso con quien nos confia parte de su vida entre lágrimas y sonrisas.

Jesus confió tan verdaderamente en sus discípulos que no los llama más servidores sino amigos: “Ya no los llamo siervos, pues el siervo no sabe lo que su patrón hace, yo los llamo amigos porque les comuniqué todo lo que oí de mi Padre.” (Jn 15,15). La vida y la misión de Jesús no eran secretos para aquellos que convivían con él diariamente. El amor de Jesus por cada amigo fue tan grande que su vida no era mas suya, pero continuaría para siempre viva en el corazón de cada uno de aquellos que lo seguían y en el paraíso, esta vida donada y compartida sería contemplada en un abrazo amigo que duraría toda la eternidad.

En la amistad de Jesus por cada uno de nosotros encontramos el camino para una amistad verdadera que se dona gratuitamente por aquellos que hacen parte de nuestra historia. Amistad verdadera tiene en Cristo su fundamento de amor, caridad, entrega y compartir.

Comunidad Canción Nueva

La actitud de un ministro no puede ser nunca autoritaria, sino misericordiosa y comprensiva.

2014-11-12 Radio Vaticana

(RV).- A las 10,30,  el Santo Padre celebró  su tradicional audiencia general, en la Plaza de San Pedro, ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países, deseosos de escuchar su catequesis y de recibir su bendición apostólica.

Al saludar a los peregrinos de lengua española, el Pontífice aprovechó la oportunidad para expresar a los mexicanos su cercanía “en este momento doloroso, de la legal desaparición, pero sabemos, asesinato – dijo – de los estudiantes”.  Y añadió que “se hace visible la realidad, dramática, de toda la criminalidad que existe detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias”.

También manifestó que le agradó ver a un grupo de militares chilenos. “En estos días – afirmó el Papa – en que estamos conmemorando el 30º aniversario de la firma del tratado de paz, de Argentina y Chile. Los límites ya están claros. No nos vamos a seguir peleando por los límites. Nos vamos a pelear por otras cosas, pero no por eso. Pero hay una cosa que quiero hacer notar: esto se dio gracias a la voluntad de diálogo. Solamente cuando hay voluntad de diálogo se solucionan las cosas, y quiero también elevar un pensamiento de gratitud a san Juan Pablo II y al cardenal Samoré, que tanto hicieron para lograr esta paz entre nosotros”.

 “Ojalá –  concluyó Francisco –  todos los pueblos que tengan conflictos, de cualquier índole, sean limítrofes, culturales, se animen a solucionarlos en la mesa del diálogo y no en la crueldad de una guerra”.

Refiriéndose a lo que se pide a los obispos, presbíteros y diáconos para que su servicio sea auténtico y fecundo en la Iglesia, el Papa Francisco recordó que San Pablo enumera en sus cartas algunas cualidades humanas, esenciales para estos ministerios: la acogida, la sobriedad, la paciencia, la afabilidad y la bondad de corazón. Cualidades, todas estas que hacen posible que su testimonio del Evangelio sea alegre y creíble.

También destacó que el Apóstol recomienda reavivar continuamente el don que han recibido por la imposición de manos. Y afirmó que la conciencia de que todo es don, todo es gracia, los ayuda a no caer en la tentación de ponerse en el centro y de confiar sólo en ellos mismos. Porque como dijo el Obispo de Roma, “uno no es obispo, presbítero o diácono porque sea más inteligente o tenga más talentos que los demás, sino en virtud del poder del Espíritu Santo y para el bien del santo Pueblo de Dios”.

De modo que la actitud de un ministro no puede ser nunca autoritaria, sino misericordiosa, humilde y  comprensiva. De ahí la invitación del Pontífice a dar gracias a Dios por las personas que ejercen un ministerio de guía en la Iglesia y la hacen crecer en santidad. “Recemos – dijo Francisco – para que sean siempre imagen viva del amor de Dios”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto completo de la catequesis del Papa

La Iglesia: Obispos, presbíteros, diáconos

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis anterior hemos evidenciado cómo el Señor continúa apacentando a su rebaño a través del ministerio de los obispos, ayudados por los presbíteros y por los diáconos. Es en ellos que Jesús se hace presente, en la potencia de su Espíritu y continúa sirviendo a la Iglesia, alimentando en ella la fe, la esperanza y el testimonio de la caridad. Estos ministerios constituyen, por lo tanto, un don grande del Señor para toda comunidad cristiana y para la Iglesia entera, porque son un signo vivo de su presencia y de su amor. Hoy queremos preguntarnos: ¿qué se pide a estos ministros de la Iglesia para que puedan vivir en modo auténtico y fecundo el propio servicio?

En las “Cartas pastorales” enviadas a sus discípulos Timoteo y Tito, el apóstol Pablo se detiene con atención sobre la figura de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos, también sobre la figura de los fieles, de los ancianos, de los jóvenes. Se detiene en una descripción de cada cristiano de la Iglesia, delineando, para los obispos, presbíteros y diáconos  aquello a lo que ellos son llamados y las prerrogativas que deben ser reconocidas en los que son elegidos e investidos con estos ministerios.  Ahora, es emblemático como junto a las dotes inherentes a la fe y la vida espiritual, que no pueden ser descuidadas en la vida, sean enumeradas algunas cualidades exquisitamente humanas: la acogida, la sobriedad, la paciencia, la afabilidad, la fiabilidad, la bondad de corazón. Repito: la acogida, la sobriedad, la paciencia, la afabilidad, la fiabilidad, la bondad de corazón. ¡Éste es el alfabeto, la gramática de base de todo ministerio! ¡Debe ser la gramática de base de todo obispo, de todo sacerdote, de todo diácono! Sí, porque sin esta predisposición bella y genuina a encontrar, a conocer, a dialogar, a apreciar y a relacionarse con los hermanos en modo respetuoso y sincero, no es posible ofrecer un servicio y un testimonio de verdad alegría y creíble.

Está luego una actitud de fondo que Pablo recomienda a sus discípulos y, en consecuencia, a todos los que son envestidos del ministerio episcopal, ya sean obispos, sacerdotes, presbíteros o diáconos. El apóstol exhorta a reanimar continuamente el don recibido (cfr 1 Tm 4,14; 2 Tm 1,6). Esto significa que debe ser siempre viva la conciencia de que no se es obispos, sacerdotes o diáconos porque se es más inteligentes, más buenos y mejores que los otros, sino sólo en virtud de un don, un don de amor prodigado por Dios, en la potencia de su Espíritu, para el bien de su pueblo. Esta conciencia es verdaderamente importante y constituye una gracia que hay que pedir cada día. De hecho, un pastor que es consciente de que su propio ministerio proviene únicamente de la misericordia y del corazón de Dios, nunca podrá asumir una actitud autoritaria, como si todos estuvieran a sus pies y la comunidad fuera de su propiedad, su reino personal.

La conciencia de que todo es un don, todo es don, todo es gracia, ayuda a un pastor también a no caer en la tentación de ponerse en el centro de la atención y de confiar sólo en sí mismo: son las tentaciones de la vanidad, del orgullo, de la suficiencia, de la soberbia. Ay si un obispo, sacerdote o diácono pensase que lo sabe todo, que siempre tiene la respuesta justa para cada cosa y que no necesita de nadie. Por el contrario, la conciencia de ser él, primero, objeto de la misericordia y de la compasión de Dios debe llevar a un ministro de la Iglesia a ser siempre humilde y comprensivo para con los demás. Aún en la conciencia de ser llamado a custodiar con valentía el depósito de la fe (1 Tim 6:20), él se pondrá en escucha de la gente. Es consciente, de hecho, que siempre tiene algo que aprender, incluso de aquellos que pueden estar todavía alejados de la fe y de la Iglesia. Con sus propios hermanos, después, todo esto debe llevar a asumir una actitud nueva, encaminada al compartir, a la corresponsabilidad y a la comunión.

Queridos amigos, debemos ser siempre agradecidos al Señor, porque en la persona y el ministerio de los obispos, de los sacerdotes y diáconos, continúa guiando y formando a su iglesia, haciéndola crecer a lo largo del camino de la santidad. Al mismo tiempo, tenemos que seguir rezando para que los pastores de nuestras comunidades puedan ser imagen viva de la comunión y del amor de Dios. Gracias.

(Traducción del italiano: María Cecilia Mutual, Griselda Mutual – RV)

Texto completo del resumen de la catequesis del Papa en nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy, nos preguntamos qué se pide a los obispos, presbíteros y diáconos para que su servicio sea auténtico y fecundo.

San Pablo, en sus cartas pastorales, además de una fe firme y una vida espiritual sincera, que son la base de la vida, enumera algunas cualidades humanas, esenciales para estos ministerios: la acogida, la sobriedad, la paciencia, la afabilidad, la bondad de corazón… cualidades, que hacen posible que su testimonio del Evangelio sea alegre y creíble.

El Apóstol recomienda, además, reavivar continuamente el don que han recibido por la imposición de manos. La conciencia de que todo es don, todo es gracia, los ayuda a no caer en la tentación de ponerse en el centro y de confiar sólo en ellos mismos. Uno no es obispo, presbítero o diácono porque sea más inteligente o tenga más talentos que los demás, sino en virtud del poder del Espíritu Santo y para el bien del santo Pueblo fiel de Dios.

La actitud de un ministro no puede ser nunca autoritaria, sino misericordiosa, humilde y  comprensiva.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México, y quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, a  los aquí presentes y a los que están en la patria, mi cercanía en este momento doloroso, de la legal desaparición, pero sabemos, asesinato, de los estudiantes.

Se hace visible la realidad, dramática, de toda la criminalidad que existe detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias. 

Guatemala, Chile.  Me agradó ver a este grupo de militares chilenos. En estos días en que estamos conmemorando el 30º aniversario de la firma del tratado de paz, de Argentina y Chile.

Los límites ya están claros. No nos vamos a seguir peleando por los límites. Nos vamos a pelear por otras cosas, pero no por eso. Pero hay una cosa que quiero hacer notar: esto se dio gracias a la voluntad de diálogo. Solamente cuando hay voluntad de diálogo se solucionan las cosas, y quiero también elevar un pensamiento de gratitud a san Juan Pablo II y al cardenal Samoré, que tanto hicieron para lograr esta paz entre nosotros.

Ojalá todos los pueblos que tengan conflictos, de cualquier índole, sean limítrofes, culturales, se animen a solucionarlos en la mesa del diálogo y no en la crueldad de una guerra.

Saludo a todos los ciudadanos de los demás países latinoamericanos presentes.

Invito a todos a dar gracias a Dios por las personas que ejercen un ministerio de guía en la Iglesia y la hacen crecer en santidad. Recemos para que sean siempre imagen viva del amor de Dios. Muchas gracias.

(from Vatican Radio)

 

 

Papa Francisco: Con coraje llevemos el Evangelio a los confines de la tierrapapa-francisco1

El Papa Francisco recibió esta mañana en audiencia a una delegación de la Alianza Evangélica Mundial, una red de iglesias evangélicas en 128 naciones con sede en Nueva York (Estados Unidos) que representa a 600 millones de cristianos evangélicos en todo el mundo.

En su discurso el Santo Padre dijo que ‘tengo confianza en que el Espíritu Santo, que suscita en la Iglesia, con su poderoso aliento, el coraje de perseverar y también de buscar nuevos métodos de evangelización, marque el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre católicos y evangélicos”.

“Una etapa –dijo– que permita realizar más plenamente la voluntad del Señor de llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. Os aseguro mis oraciones por esta causa y también os pido que recéis por mí y mi ministerio’”.

El Papa dijo que el Bautismo es un don divino inestimable que tenemos en común y luego de recordar que existen divisiones entre los cristianos, el Papa dijo que “dicha situación debilita nuestra capacidad de cumplir con el mandato del Señor de predicar el Evangelio a todas las naciones. La realidad de nuestras divisiones afea la belleza de la única túnica de Cristo, pero no destruye por completo la unidad profunda que genera la gracia de todos los bautizados”.

“La eficacia del anuncio cristiano, indudablemente, sería mayor si los cristianos superasen sus divisiones y pudieran celebrar los sacramentos juntos, difundir juntos la Palabra de Dios y dar testimonio de caridad”.

El Pontífice manifestó también su alegría porque en muchos países del mundo, los católicos y los evangélicos han establecido relaciones de hermandad y cooperación, reconociendo que los esfuerzos conjuntos del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Teológica de la Alianza Evangélica Mundial ”han abierto nuevas perspectivas, aclarando malentendidos y mostrando formas de superar los prejuicios”.

”Espero que estas consultas inspiren ulteriormente nuestro testimonio común y nuestros esfuerzos evangelizadores. Si realmente creemos en la libre y generosa acción del Espíritu, ¡cuántas cosas podemos aprender unos de otros!”

El Papa indicó luego que “so se trata sólo de recibir información sobre los demás para conocerlos mejor, sino de recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros”.

“También espero que el documento ‘Testimonio cristiano en un mundo multirreligioso. Recomendaciones de conducta’’ se convierta en fuente de inspiración para el anuncio del Evangelio en contextos multirreligiosos”.

Fuente: Aciprensa.com

Papa Francisco, en su catequesisPapa!images sobre la dimensión jerárquica de la Iglesia afirmó que, por el servicio del ministerio episcopal el Señor se hace presente en la Iglesia, la guía y la cuida.

En la plaza del santuario de San Pedro, en Roma, ante miles de fieles y peregrinos de Italia y del mundo, el obispo de Roma explicó que Cristo edifica la Iglesia como su cuerpo, mediante los ministerios, entre los cuales se destaca el ministerio episcopal. “En la persona y el ministerio del Obispo se expresa la maternidad de la Iglesia, que nos engendra, alimenta y conforta con los sacramentos”.

El Sucesor en la Cátedra de Pedro dijo que “como sucesores de los Apóstoles, también los obispos son enviados a anunciar el Evangelio y apacentar el rebaño de Cristo. No se trata, por tanto, de un cargo honorífico, sino de un servicio que se ha de realizar siguiendo el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor.” Y expresó que, así como Jesús llamó a los Apóstoles unidos como una familia, “también los obispos constituyen un solo colegio reunidos en torno al Papa, que es el custodio y garante de la comunión entre ellos”.

El Vicario de Cristo concluyó invitando a agradecer al Señor el servicio de los obispos en la Iglesia, acompañándolos con el afecto y la oración. jesuita Guillermo Ortiz – RADIO VATICANA

Texto y Audio completo de la síntesis de la catequesis pronunciada en español: 

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy nos detenemos a considerar la dimensión jerárquica de la Iglesia. Mediante los ministerios, Cristo edifica la Iglesia como su cuerpo. De entre ellos destaca el ministerio episcopal, a través del cual el Señor se hace presente en su Iglesia, la guía y la cuida. En la persona y el ministerio del Obispo se expresa la maternidad de la Iglesia, que nos engendra, alimenta y conforta con los sacramentos. Como sucesores de los Apóstoles, también los obispos son enviados a anunciar el Evangelio y apacentar el rebaño de Cristo. No se trata, por tanto, de un cargo honorífico, sino de un servicio que se ha de realizar siguiendo el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor. Por otra parte, al igual que Jesús llamó y pensó en los Apóstoles no por separado sino unidos en torno a él, como una familia, también los obispos constituyen un único colegio, reunido en torno al Papa, que es el custodio y garante de la comunión entre ellos. Así, todos los obispos repartidos por el mundo se sienten unidos a los demás, y son expresión visible del vínculo íntimo que une sus respectivas comunidades en la única Iglesia de Cristo.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México, Panamá, Puerto Rico, Venezuela, Chile y otros países latinoamericanos. Invito a todos a agradecer al Señor el servicio de los obispos en la Iglesia, acompañándolos con el afecto y la oración. Muchas gracias y que Dios los bendiga.

Texto completo de la catequesis del Santo Padre

La Iglesia, Santa Madre Iglesia Jerárquica

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hemos escuchado las cosas que el Apóstol Pablo dice al Obispo Tito: “¿Pero cuántas virtudes debemos tener los obispos?” ¿Hemos oído todos, no? No es fácil. No es fácil porque nosotros somos pecadores. Pero nos confiamos a sus oraciones  para que al menos nos acerquemos a esas cosas que el apóstol Pablo aconseja a todos los obispos. ¿De acuerdo? ¿Rezarán por nosotros?

Ya hemos tenido ocasión de señalar, en las catequesis precedentes, cómo el Espíritu Santo colma siempre la Iglesia de sus dones, con abundancia. Ahora, en el poder y en la gracia de su Espíritu, Cristo no deja de suscitar ministerios, con el fin de construir las comunidades cristianas como su cuerpo. Entre estos ministerios, se distingue aquel episcopal. En el Obispo,  coadyuvado por los presbíteros y diáconos, es Cristo mismo quien se hace presente y que continúa cuidando a su Iglesia, asegurando su protección y guía.

En la presencia y en el ministerio de los Obispos, Sacerdotes y Diáconos, podemos reconocer el verdadero rostro de la Iglesia: es la Santa Madre Iglesia Jerárquica. Y realmente a través de estos hermanos elegidos por el Señor y consagrados con el sacramento del Orden, la Iglesia ejerce su maternidad: nos engendra en el Bautismo como cristianos, haciéndonos nacer de nuevo en Cristo; vigila nuestro crecimiento en la fe; nos acompaña entre los brazos del Padre para recibir su perdón; prepara para nosotros la mesa eucarística, donde nos alimenta con la palabra de Dios y el Cuerpo y la Sangre de Jesús; invoca sobre nosotros la bendición de Dios y la fuerza de su Espíritu, sosteniéndonos en todo el transcurso de nuestra vida y envolviéndonos con su ternura y su calor, sobre todo en los momentos más delicados de prueba, de sufrimiento y de muerte.

Esta maternidad de la Iglesia se expresa en particular en la persona del Obispo y en su ministerio. De hecho, como Jesús eligió a los apóstoles y los envió a predicar el Evangelio y apacentar su rebaño, así los obispos, sus sucesores, son colocados a la cabeza de las comunidades cristianas, como garantes de su fe y como un signo vivo de la presencia del Señor en medio de ellos. Comprendemos, por lo tanto, que no se trata de una posición de prestigio, de un cargo honorífico.  El episcopado no es una condecoración, es un servicio.  Jesús lo ha querido así. No debe haber lugar en la Iglesia para la mentalidad mundana.  La mentalidad mundana, dice: “este hombre ha hecho la carrera eclesiástica, se ha convertido en Obispo…”No. En la Iglesia no debe haber lugar para esta mentalidad. El episcopado es un servicio, no es una condecoración con la que jactarse. Ser Obispos quiere decir tener siempre ante los ojos el ejemplo de Jesús, que como Buen Pastor, no vino a ser servido, sino a servir (cf. Mt 20, 28; Mc 10,45), y para dar su vida por las ovejas (cf. Jn 10,11). Los santos Obispos – y hay muchos en la historia de la Iglesia, muchos obispos santos – nos muestran que este ministerio no se busca, no se pide, no se compra, sino que se recibe en obediencia, no para elevarse, sino para abajarse, al igual que Jesús que “se humilló, se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte en cruz “ (Flp 2,8). Es triste cuando se ve un hombre que busca este oficio y que hace tantas cosas para llegar hasta allí, y cuando llega allí, no sirve, se pavonea, vive solamente para su vanidad.

Hay otro elemento precioso que merece ser resaltado. Cuando Jesús escogió y llamó a los apóstoles, los pensó no separados el uno del otro, cada uno por su cuenta, sino juntos, para que estuvieran con Él, unidos como una sola familia. También los Obispos constituyen un único colegio, reunidos en torno al Papa, que es el custodio y garante de esta profunda comunión,  tan querida por Jesús y por sus mismos apóstoles. ¡Qué bello es, entonces, cuando los obispos junto con el Papa expresan esta colegialidad y buscan ser más y más, más, más servidores de los fieles, más servidores en la Iglesia! Lo hemos experimentado recientemente en la Asamblea del Sínodo sobre la familia. Pero pensemos en todos los Obispos desparramados en el mundo que, aun viviendo en localidades, culturas, sensibilidades y tradiciones diferentes y distantes entre sí, de una parte a la otra, – los otros días un obispo me decía que para llegar a Roma se necesitaban, desde donde él está, más de 30 horas de avión…- tan lejos unos de otros y se convierten en expresión de la unión íntima, en Cristo, y entre sus comunidades . Y en la oración común eclesial, todos los Obispos se colocan juntos en escucha del Señor y del Espíritu, pudiendo de este modo poner atención en profundidad al hombre y a los signos de los tiempos (cf. Conc. Concilio Ecuménico. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 4 ).

Queridos amigos, todo esto nos hace comprender por qué las comunidades cristianas reconocen en el Obispo un gran don, y están llamadas a alimentar una comunión sincera y profunda con él, empezando por los presbíteros y diáconos.  No es una Iglesia sana si los fieles, los diáconos y los presbíteros no están unidos al obispo. Esta Iglesia no unida al obispo es una Iglesia enferma. Jesús ha querido esta unión de todos los fieles con el obispo, también de los diáconos y de los presbíteros. Y esto lo hacen en la conciencia de que es justamente en el Obispo que se hace visible la relación de cada Iglesia con los Apóstoles y con todas las otras comunidades, unidas con sus Obispos y con el Papa en la única Iglesia del Señor Jesús, que es nuestra Santa Madre Iglesia jerárquica. Gracias.

Traducción del italiano: Griselda Mutual, RV

(from Vatican Radio)