Devocional: Profecía del Avivamiento 24º dia

cancaonovaComenzamos nuestra experiencia en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu. Que renueve la faz de la Tierra. Oración: Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Pedimos Señor que esta Palabra se vuelva viva y eficaz en nuestra vida, y no vuelva al Señor sin haber producido en nosotros el efecto.

Palabra: Joel 4, 9

“Transmitid esto a las naciones: ¡Santifiquensen para el combate! ¡Animen a los valientes! ¡Que se presenten y suban todos los hombres de guerra!”

Esta palabra que se encuadra en una profecía mesiánica de Joel, que pone en relieve la batalla final, aquello que llamaríamos la batalla de Armageodm, destaca el juicio final y el exterminio de los impíos, de los malos. Tal vez en una lectura inmadura de esta realidad, pudiésemos hasta pensar o cuestionar: ¿Dónde se encuentra la misericordia de Dios? Sin embargo, debemos recordar que el el juicio final la justicia se establecerá y no olvidemos que recibimos del Señor una vida entera de oportunidades y misericordia, pero en el dia final tendremos que prestar cuentas y recibir la sentencia del Justo Juez. Estamos en el tiempo de la misericordia y estamos teniendo todas las posibilidades para optar por aquello que es correcto, aun tenemos tiempo de cambiar de vida y vivir el proyecto de Dios aquí en la tierra, por eso, debemos aprovechar. El Papa Emérito Benedicto XVI dijo que “la justicia de Dios es su misericordia”.

Cuando escuchamos una palabra como la de Joel, anunciando una guerra santa, nos viene a la memoria la Jihad islámica que tantas víctimas ha tenido en nuestro tiempo. Sin embargo, más victimas ha causado otra guerra, la espiritual: la del bien y del mal. Es a esta guerra que estamos llamados y somos convocados por Dios, para formar su ejército. No podemos retroceder ante la tentativa del avance del mal, debemos vencer el mal con el bien. Y siendo esta guerra santa, una guerra invisible, espiritual, debemos abastecer

(Deja ahora libremente que el Espíritu Santo te lleve a una experiencia de un gran clamor y de toda la revelación que Él tiene para tu vida).

Traducción al portugués

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